Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El 39% de los incendios forestales de este año se deben a negligencias

El 23% de los fuegos que han afectado al monte fueron intencionados

Bomberos, autobombas y aviones cargados de agua son los protagonistas en el monte cuando prende el fuego. Pero junto a ellos, cuando las llamas aún no se han apagado, se pone en marcha otro frente, el de la investigación de las causas, cuyo conocimiento sirve para perseguir delitos y diseñar estrategias de prevención. El 39% de los incendios de este año se debe a negligencias, desde la quema de rastrojos hasta el uso de un soplete de corte. De la mano de personas que queman los montes de forma intencionada partió el 23% de los siniestros.

La mayoría de los incendios sufridos por la Comunidad Valenciana este año se deben a negligencias o actos intencionados para dañar la masa forestal, según los datos de la Consejería de Territorio y Vivienda, que cuenta con un equipo especializado en la investigación de causas. Hasta el pasado 19 de julio, los bosques valencianos sufrieron un total de 487 incendios que quemaron 2.691 hectáreas, más del doble que durante todo el año pasado. En el 39% de los casos, el fuego creció a partir de una negligencia; el 23% de los incendios fueron intencionados; un 17% nacieron de un rayo; un 1% por otras causas, y el 20% restante están en investigación o no ha sido posible establecer el motivo. El reparto estadístico de las causas de los incendios es similar al del año pasado, según la consejería.

Las negligencias han disminuido en los últimos años -en 2000 causaron el 51% de los incendios-, pero aún suponen un tercio o más de todos los fuegos, con un origen muy variado. Destacan en el primer semestre de este año los 35 incendios causados por hogueras de restos de podas, así como los 17 por la quema de márgenes de cultivo. Fuentes de la consejería explican que a pesar de los planes de quema y las campañas de concienciación, este año han aumentado los siniestros por quema de rastrojos, debido en buena medida a que los agricultores tienen más restos que eliminar por las heladas que han dañado los árboles y porque el terreno está muy seco, por lo que en algunos casos el fuego se ha extendido desde una zona en la que el año pasado también encendieron hogueras y no hubo problemas. Otros 15 incendios de este año se deben al peligroso vertido de cenizas y ascuas en los montes. Los investigadores también han contabilizado seis incendios por quema de basuras, tres imprudencias de fumadores que no apagaron sus colillas y uno por el uso de un soplete de corte. Por el uso de barbacoas de momento sólo se contabiliza un caso, frente a otros tres por hogueras para calentarse. Niños y adolescentes jugando con fuego o con cohetes están en el origen de cuatro incendios.

En los incendios intencionados, que también se mantienen en torno a un tercio del total, los investigadores han visto la mano de pirómanos patológicos, pero también casos de conflictos entre cazadores resueltos a costa de los bosques, o quemas de cañares y carrizales para su regeneración.

Tanto el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, como la policía autonómica, participan en la investigación de los incendios. La Consejería de Territorio y Vivienda, además, cuenta con un equipo especializado de 13 personas -nueve agentes investigadores y cuatro técnicos-. El grupo actúa antes de que se apaguen las llamas, "ya que un factor importante para poder llegar a determinar cuál ha sido la causa más probable que originó el incendio es la prontitud en llegar al punto de inicio, antes de que sea alterado", indican fuentes de la consejería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de julio de 2005