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OPINIÓN DEL LECTOR

Shakespeare, en gallego

El jueves 30 de junio de 2005 mis amigos y yo decidimos ir al teatro; conjuntamente, consensuamos ver Ricardo III, que se representa en el teatro Español, así que me puse en contacto con el teatro y me informaron que las entradas se podían adquirir en la taquilla, vía telefónica o por la web. Así que llame al teléfono 902 10 12 12 y compré cinco entradas para el 1 de julio, para poder admirar mejor la obra de teatro solicité asientos en las primera filas, por lo que la vendedora me ubicó en la fila 3.

En este diálogo de venta telefónica nunca hubo información alguna sobre la representación, sólo lo de siempre, datos personales y bancarios, además de la amenaza de no devolución del importe de las entradas al decir si acepto las entradas. La obra de Shakespeare se representó a las 20.30, previamente nos entregaron el programa donde venía información variada, como sinopsis de la obra, datos de la compañía teatral y de los actores; sólo eso, ninguna información adicional de importancia.

Se levantó el telón, e ingrata sorpresa nos llevamos los cinco, la obra era hablada en la lengua de Galicia; obviamente, nos quedamos con los ojos cuadrados, ninguno de los cinco sabíamos que la obra iba a ser representada en gallego. Agregado a esto, nos percatamos que, como sucede en la ópera, había una pantalla donde se proyectaban los subtítulos en castellano; obviamente, ubicados en la fila 3, era imposible ver ambas cosas a la vez.

En mi opinión, un desastre. En el descanso de la obra me puse en contacto con la representante del teatro Español, la que me informó de que se advertía en la taquilla del teatro que la obra era representada en gallego, a lo cual repliqué que por vía telefónica esta información no era dada.

Revisé nuevamente el folleto de la obra de "cabo a rabo" y nunca pude encontrar información alguna sobre el "pequeño" detalle de que la obra sería representada en gallego. Vaya para el Centro Dramático Galego y el Teatro Español una llamada al respeto para todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de julio de 2005