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Luxemburgo dispara primero

El técnico, en la vuelta al trabajo del Madrid, advierte: "Los que se quejen, mejor que se vayan"

Vanderlei Luxemburgo, el entrenador del Madrid, estrenó su veloz discurso, atropellado, supersónico, casi ininteligible, el mismo día que el equipo regresaba al trabajo tras las vacaciones. Y fue muy directo. Disparó: "Si algunos jugadores quieren quedarse en este club tendrán que asumir que pueden jugar o no. El futbolista que diga que sólo está a gusto cuando juega es mejor que se marche, que diga que quire salir y que se vaya". Eso, para fijar su posición general. Después, desgranaría de manera individual su opinión sobre los jugadores que han hecho declaraciones "polémicas" durante el receso veraniego.

Por ejemplo, reservó un párrafo para Figo, especialmente, y Owen: "Tienen contrato y deben estar ahí. Si van a jugar o no es otra historia, pero son jugadores del Madrid". Sobre Figo, al que le resta un año de contrato pero al que todas las quinielas señalan como el primer "galáctico" con el billete de salida en el bolsillo, Luxemburgo explicó que le había dado "los buenos días" y estimó: "En la vida hay momentos que se pasan y después no puedes tener rencor", en referencia a que sus relaciones con el portugués la temporada pasada se convirtieron en un pesado telón de acero que les impedía incluso dirigirse la palabra. "Yo no hablo con Luxemburgo", dijo Figo. Ayer, al menos, le dio los buenos días.

El preparador brasileño también tuvo tiempo para opinar de Guti. El jugador ha dicho durante todo el mes que su mejor opción es marcharse del Madrid. "Si dijo que no estaba a gusto que se busque un club y que se vaya, pero si está aquí es porque no hay otro equipo y debe estar a gusto para trabajar". Hasta ahí el capítulo de las advertencias y las reprimendas.

El entrenador se mostró confiado en que la contratación de Robinho se llevará, finalmente, a cabo. "Puede salir cualquier día, pero creo que ese fichaje se va a hacer". El jugador, aún del Santos, dio una rueda de prensa para pedir a sus directivos que le dejen partir. El club portugués pide al Madrid que aumente sustancialmente su oferta, que ahora es de unos 25 millones de euros.

Luxemburgo quiso marcar las diferencias entre el pasado ejercicio, cuando se hizo cargo del equipo a mitad de temporada, y el que comenzará el próximo 28 de agosto: "Empezamos desde el inicio, voy a hacer las cosas que me gustan, algunas que no pude hacer el año pasado". Pero no fue más explícito, aunque pidió "una plantilla equilibrada y versátil". Por el momento en ese plantel hay dos caras nuevas: el mediocentro de corte defensivo Pablo García y el lateral derecho Diogo -ninguno de los dos se entrenó ayer-. "Queremos ganar la Liga, la Copa y la Liga de Campeones", concluyó el técnico.

Pero no sólo el primer discurso de Luxemburgo se salió de la atonía habitual de la pretemporada, de los entrenamientos estivales, de los reconocimientos médicos, los test de esfuerzo, la carrera continua y las sesiones dobles. La figura del inglés Jonathan Woodgate, de nuevo trotando por el césped, pero esta vez en compañía del resto, también supuso una estampa novedosa. Novedosa, porque el jugador, que costo 22 millones de euros, se perdió toda la temporada pasada y no jugó un sólo minuto. Sin embargo, el flequillo flotante del jugador, su figura enmarcada junto al resto de los futbolistas, no es una garantía de su completa recuperación. Los médicos del Madrid meditan si es oportuno o no que el central se marche con el resto a la gira por Estados Unidos, China y Japón. Les da miedo que los problemas musculares que le han mantenido varado se reproduzcan. Que no se haya llegado al fin. Quieren ver "la evolución" de sus primeros días de entrenamiento.

Además de la ausencia de los dos uruguayos fichados este verano, tampoco estuvo en el primer día de trabajo madridista su capitán, Raúl. El delantero viajó a Singapur para apoyar a la candidatura de Madrid y regresó el pasado jueves tras un vuelo de 14 horas. Sí formó con el resto Walter Samuel, que sólo ha tenido nueve días de vacaciones al haber participado con la selección argentina en la Copa Confederaciones y cuyo traspaso se negocia con el Inter.

Los jugadores no se dieron una paliza. Corrieron durante 30 minutos y pasaron las revisiones médicas pertinentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 2005