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La clave es la adaptación a cada alumno

"La filosofía de la escuela es adaptarnos a la evolución personal de cada alumno y simplemente hay que partir de que tenemos que ser más pacientes con ella porque le supone un esfuerzo mayor", dice Marta Bilbao, la profesora de música de Taniana Mora, la adolescente de Huelva con un 96% de sordera.

"Busco partituras y piezas que tengan un ámbito que ella perciba bien y, aunque hay sonidos que no oye, ella ha aprendido a percibir el pulso, a adaptar el tiempo y a saber cuánto se supone que esa nota está sonando porque ha asumido los valores. Hay momentos en que nota la vibración pero no se da cuenta de que está tocando la tecla que no es. Pero es una cuestión de concentración. Ella requiere una mayor atención para suplir esa carencia auditiva", explica Bilbao.

Rafael Castizo, el director de la escuela de música, señala que "Tatiana está adquiriendo un mecanismo particular para suplir su limitación y aprende de otra forma".

"Puede que no oiga un sonido, pero sabe que está ahí y le da una sensación auditiva. Cuando escuchamos música no podemos saber exactamente qué sensación produce en cada persona. Tampoco podemos conocer cómo siente ella la música, pero sabemos que detecta unas vibraciones aunque no perciba determinados sonidos". añade Castizo.

La escuela abrió las puertas a Tatiana desde el primer momento. "Nos interesa más formar a los alumnos en determinados valores, educarlos en el lenguaje musical y transmitirles unos conocimientos, no con el objetivo de que sean los mejores músicos. Si salen, mejor, porque hay muy buenos profesores, pero nos importa más la educación de los alumnos. Si ésto les sirve, como a Tatiana, para tener una vida mejor, nos sentimos agradecidos", dice Castizo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de julio de 2005