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El Liceo acoge el montaje de Dario Fo de 'La gazzetta', de Rossini

El protagonista "no es otro que Berlusconi", afirma el premio Nobel

"El gran mérito de Goldoni y Rossini es haberse anticipado dos siglos en denunciar la manipulación que supone la publicidad. Una manipulación que atenta contra la cultura y que yo satirizo, de la mano de la comedia del arte, en esta ópera". Así definió ayer el premio Nobel de Literatura Dario Fo su puesta en escena de la obra de Rossini La gazzetta, que el próximo lunes se estrena en el Liceo de Barcelona. Fo afirmó con ironía que, "pese a no quererlo", el protagonista de la obra, don Pomponio, "no es otro que Berlusconi".

"¿Que si me he basado en algún personaje famoso en Italia para construir el personaje de don Pomponio? Pues hay centenares de ellos, de charlatanes que publicitan en el mercado sus productos para venderlos. De hecho, no me fijé en nadie en concreto para esta puesta en escena, pero tras su estreno en 2001 en el Festival de Pesaro, en Italia, me sorprendí mucho cuando todos afirmaban que ese don Pomponio era Berlusconi. Pero yo no quería", ironizó ayer Dario Fo.

Berlusconi, diana favorita del premio Nobel de Literatura en los últimos años, no podía estar ausente en un montaje de Fo en el que la publicidad y los medios de comunicación son el motor de la historia. La gazzetta, ópera buffa de Rossini estrenada en 1816 y olvidada hasta su exhumación en 2001, se basa en una comedia de Goldoni de 1763 titulada Matrimonio por concurso, que narra la historia de un rico y fatuo napolitano que viaja a París con su hija Lisetta con el propósito de casarla con el mejor partido. Para publicitar sus virtudes decide poner un anuncio en el periódico local La gazzetta.

"En su estreno, la ópera fue un fracaso, una humillación tal que la obra no volvió a reponerse más. Cuando el Festival de Pesaro me propuso dirigirla pensé que lo que querían era arruinar mi carrera", bromeó ayer un jocoso y gesticulante Dario Fo, pletórico de energía y mordacidad a sus 79 años.

"Llamamos a un musicólogo estadounidense experto en Rossini, para que determinara si tenía sentido exhumar la obra. Estudió la partitura durante 15 días y al final sentenció: 'Sí, podemos arriesgarnos a tener un nuevo fracaso'. Y nos pusimos a trabajar en restaurar por completo la obra como si de un cuadro se tratara, y el reestreno esta vez no fue un fracaso, sino un éxito gracias a los cambios realizados, cambios de texto tomados todos de la obra original de Goldoni", relató.

Pero Fo no sólo metió mano al libreto de la ópera, escrito por Giuseppe Palomba; también "saqueó", usando sus propias palabras, la música de Rossini introduciendo fragmentos ajenos a la pieza. "Hemos incluido canciones, como por ejemplo una tarantela, un tipo de música que no interpretan los cantantes de ópera, pero aquí queda perfectamente. Y para poner en escena todo esto, además he saqueado elementos de la comedia del arte. Porque yo estudio, leo y encuentro en el pasado lejano farsas que me sirven de base para mis obras, aunque los críticos no se enteran. Que lo sepan todos: soy un famoso ladrón", proclamó el premio Nobel. Y apostilló: "Es bello vivir en un mundo donde los críticos son ignorantes. Si entre los presentes hay alguno, que me perdone", dijo refiriéndose a los periodistas asistentes a la conferencia de prensa de presentación del montaje. "Pero yo no les perdono", sentenció.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de junio de 2005