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Crónica:FÚTBOL | 37ª y penúltima jornada de Liga

Un 'derby' nefasto

Las tablas en el duelo valenciano apartan al Valencia de la Copa de la UEFA y meten al Levante en la zona del descenso

Palop hundió al Levante. Lo mandó a la orilla de Segunda con cinco intervenciones decisivas, la última en el último minuto, a un disparo raso y cruzado de Jofre. No es que el conjunto de Oltra anduviese sobrado de recursos, más bien todo lo contrario, pero sí fue más de cara a por el derby, acumuló un puñado de ocasiones claras y chocó contra un Palop inspiradísimo. Así que el conjunto granota se queda ahora a expensas de que el Mallorca pierda en casa ante el Betis y de ganar su partido ante el Villarreal en el Madrigal: dificilísimo. El Levante, al menos, se exprimió al máximo. La vergüenza mayúscula la representó el Valencia, que racaneó y sólo quiso vencer al final, tratando de aprovechar los espacios que dejaba la desesperación levantinista. Un cinismo descomunal, puesto que estaba apurando sus últimas opciones de alcanzar por méritos propios la Copa de la UEFA. Y nadie lo diría. El Valencia está a punto de completar así una temporada infame en la que han fracasado dos entrenadores, Ranieri y Antonio López, además de un buen puñado de jugadores a los que se les pasó el arroz. Sin olvidar las desastrosas decisiones del presidente, Juan Soler, que no dio pie con bola en materia deportiva desde que ocupó el sillón.

LEVANTE 0 - VALENCIA 0

Levante: Mora; Descarga, Jesule, Alexis, Pinillos; Ettien (Juanma, m. 79), Diego Camacho, Nacho (Sergio García, m. 59), Jofre; Rivera; y Congo (Reggi, m. 70).

Valencia: Palop; Ruz, David Navarro, Ayala, Carboni; Rufete, Albelda, Baraja (Fabio Aurelio, m. 20), Vicente; Aimar (Di Vaio, m. 69); y Angulo (Sissoko, m. 59).

Árbitro: Puentes Leira. Amonestó a Descarga, David Navarro, Sandro y Diego Camacho.

19.545 espectadores en el Ciutat de València.

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Y eso que, en medio de la nada, de la miseria que ha caracterizado a estos dos equipos a lo largo del campeonato, surgió, de pronto, un instante sublime. En el que se paró el tiempo. Corría el minuto 17 cuando un rebote le cayó a Aimar esquinado a la izquierda, dentro del área levantinista. Se esperaba un centro con la zurda, lo más lógico. Pero el media punta argentino golpeó de rabona con la diestra para que el balón iniciara un vuelo lento que primero superó a Mora y después pegó en el palo largo antes de botar en la línea de gol y salirse fuera de la meta. Con grandes dosis de suspense. Un Aimar en horas bajas, masacrado por las lesiones y la desconfianza, recordó porqué es un jugador especial. Otra cosa es que su cuerpo le permita la continuidad que no ha tenido ni en este curso ni en el pasado. Otro lesionado gran parte del año, Vicente, fue el mejor de largo de los suyos. Su regreso, sin embargo, ha llegado tarde. Desequilibró por el extremo izquierdo y por el derecho. Aunque sin encontrar a nadie que rematara sus centros. Y es que no había un rematador. No lo es Angulo, desde luego, el único delantero que dispuso Antonio López. Ni lo sería más tarde Di Vaio, que corrió un destino parecido. El cuadro de López llega arriba con poca gente, cuando llega. Es un equipo abrumadoramente cansado.

El Valencia notó la lesión de Baraja (m. 20) y perdió el centro del campo. El conjunto de Oltra cargó su ataque por la banda derecha, ordenando por allí la carga tanto de Ettien como de Congo. Trataba de aprovechar las flaquezas de Carboni, que se defendió dignamente. Apretado por la victoria del Mallorca en Riazor, el Levante salió con prisas tras el descanso. Y mucha necesidad. El Valencia, en cambio, siguió al tran-tran. Como si nada. Los cambios de los entrenadores profundizaron esa tendencia. Mientras Oltra introdujo un delantero (Sergio García) por un centrocampista (Nacho), López retiró al único punta (Angulo) por un medio defensivo (Sissoko).

Por mucho que Oltra desde la banda mandara a sus hombres hacia delante, a éstos les costaba un mundo. O así fue hasta que entró Juanma y volvió a enchufar a los granotas. El Valencia, a través de las larguísimas piernas de Sissoko, se apoderó un rato de la medular. Pero seguía sin delanteros. La opción Reggi no le funcionó al Levante, pero sí la de Juanma, que se zampó a Carboni antes de toparse una vez más con los reflejos de Palop. El partido se desbocó en los últimos cinco minutos. Se sucedieron las ocasiones y Di Vaio dilapidó un par de ellas. En cambio el Levante no es que las errara, sino que las neutralizó Palop con una parada tras otra. El meta valenciano vivió su gran tarde justo el día en que casi se confirmó el hundimiento de su equipo en una temporada bochornosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de mayo de 2005