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Crónica:FÚTBOL | 37ª y penúltima jornada de Liga

Forlán chafa la fiesta a Eto'o

El camerunés, con el Barça a su servicio, está desfortunado, y el uruguayo le da un valioso empate al Villarreal

Adjudicada la Copa que le acredita como campeón de Liga, funcionó ayer el Barça como FC Barcelona, en tanto que equipo, y fracasó como Eto'o FC, como colectivo al servicio de un jugador, interesado como estaba el club en convertir al delantero en rey de la fiesta y el amo tanto del Pichichi como de la Bota de Oro. Aunque no ganó el partido, el Barcelona fue mejor que el Villarreal, por la misma regla de tres que Eto'o perdió su duelo con Forlán. El uruguayo firmó un hat trick que le sitúa a un gol del camerunés en la tabla de goleadores (23 contra 24), la misma distancia que separa precisamente al azulgrana de Henry (25) en la clasificación de artilleros europeos.

Desequilibrante en los encuentros decisivos en que se discutía el título, Eto'o estuvo negado el día que el equipo se puso exclusivamente a su servicio. Ni de penalti pudo marcar un gol el ariete, disminuido por lo demás por el acierto de Forlán, punto final del Villarreal, que certificó sus aspiraciones de clasificarse para la Liga de Campeones. El mano a mano ganado por Forlán enfrió la fiesta azulgrana, presidida por el entusiasmo de la afición con un equipo tan bello como entregado y por la reaparición de los lesionados, en una noche muy caliente por el caudal de goles y jugadas, cosa lógica si se atiende a la distensión barcelonista y al interés por sumar puntos de los amarillos.

BARCELONA 3 - VILLARREAL 3

Barcelona: Jorquera; Sylvinho, Oleguer, Puyol, Belletti (Gabri, m. 74); Xavi, Márquez (Edmílson, m. 45), Deco; Giuly (Larsson, m.78), Eto'o y Ronaldinho.

Villarreal: Reina; Arruabarrena, Q. Álvarez, Gonzalo, Javi Venta; Sorín (Calleja, m.48), Josico, Senna, Héctor Font (Peña, m. 73); Forlán y Jose Mari (Guayre, m. 85).

Goles: 0-1. M.16. Forlán la coloca en la escuadra desde fuera del área, tras recibir de Héctor Font. 0-2. M.30. Forlán transforma un penalti de Oleguer a Jose Mari. 1-2. M.33. Ronaldinho cabecea un centro de Belletti. 2-2. M.36. Giuly de media chilena, tras un mal despeje de Reina. 3-2. M.47. Giuly empalma cruzado un centro de Ronaldinho. 3-3. M.69. Forlán, tras una indecisión de Oleguer, bate por arriba a Jorquera.

Árbitro: Esquinas Torres. Amonestó a Q. Álvarez, Oleguer, Deco, Arruabarrena y Ronaldinho.

Camp Nou. 84.537 espectadores.

El partido siempre tuvo encanto porque enfrentó a dos equipos que no saben jugar sin el balón, circunstancia que garantiza las llegadas a las áreas. Los dos quieren la pelota por igual y, sin embargo, la manejan de forma diferente. Al Villarreal le encanta sobarla y pisarla, rebanar el pasto, avanzar paso a paso, de manera precisa. Tal es la personalidad del equipo que ni la ausencia de Riquelme modifica su punto de pausa, su porte suave y elegante, muy futbolero. El Barça está en la otra punta del campo, abandera un fútbol diferente, porque corre cual gacela, juega a la velocidad de la luz, ataca siempre el cuero. Tampoco pareció afectarle la condición de campeón, y se entregó a un nuevo ejercicio convincente por asumido y solvente.

La copiosa lluvia ayudó a avivar la contienda. El campo se puso muy rápido y la bola rodó como si corriera por un futbolín. Agrupado y ordenado, el Villarreal se desplegó estupendamente. No perdonó ni una en un primer acto muy certero. Forlán batió al debutante Jorquera en dos acciones imposibles para el portero. El uruguayo remató formidablemente a la red al cuarto de hora y poco después transformó un penalti de Oleguer a José Mari, que le ganó la carrera al central en una acción de vértigo, difícil de defender para el catalán, más exigido que nunca.

Al Villarreal le avalaba la puntería en la misma medida que el Barcelona no atinaba a meter la pelota entre los tres palos. Le fallaba el punto de mira a Márquez, a Ronaldinho y a Eto'o, que marró un penalti que le había sacado a Quique Álvarez en una maniobra tan veloz que no importó que el control resultara fallido. Ocurrió, sin embargo, que por segunda vez en el presente campeonato el pichichi remató al larguero después de engañar a Reina, que cuenta hasta 5 paradas desde los 11 metros.

Fallón desde la ortodoxia, el Barcelona entró en el partido de manera sorprendente, con un cabezazo cruzado de Ronaldinho, después de un centro al segundo palo de Belletti, bien habilitado por Xavi. Una vez enchufado a la portería visitante, el Barcelona no paró hasta firmar el remonte con dos goles de Giuly, especialmente pícaro y afortunado en el empate y muy diligente en el tercero, alcanzado con un disparo cruzado tremendo tras una pifia de Eto'o. La reacción azulgrana resultó soberbia. Pese a que enfrente tenía a un contrario sutil y especialista en guardar la pelota, la productividad ofensiva del Barcelona resultó incontenible. Ni con un gol de ventaja paró la actividad del equipo azulgrana, siempre enfocado a la portería de Reina. El Villarreal, sin embargo, se recompuso y aguardó su momento, consciente de que a buen seguro tendría oportunidad de reengancharse al partido por el dinamismo que tenía el juego.

Y acertó. El empate cayó en una jugada tonta. La presencia de Edmilson, reaparecido al igual que Gabri, no eximió al equipo azulgrana de un error defensivo que Forlán no perdonó. José Mari volvió a mover a los centrales, Oleguer no pudo rechazar, Edmilson tampoco supo dónde caía la pelota, y el uruguayo la mandó lejos del alcance de Jorquera, que nada tuvo que ver en la goleada. Ni la salida de Larsson, recibido como un héroe tras medio año de baja, modificó a partir de entonces un partido que se fue apagando hasta el punto de que Ronaldinho recibió una tarjeta que no le dejará jugar en Anoeta. Mal asunto para Eto'o en un nuevo partido que se presenta decisivo para el pichichi. Ayer, en su estadio, el día en que se celebraba la Liga y se bajaba el telón del Camp Nou, Forlán le chafó la fiesta. El Villarreal nunca fue buen rival para el Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de mayo de 2005