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Entrevista:PEDRO CALVO POCH | Concejal de Seguridad y Servicios a la Comunidad

"La movilidad en Madrid puede mejorar, pero el tráfico no"

Pedro Calvo Poch (Ponferrada, Lugo, 1968) es el concejal que más funcionarios tiene a su cargo en el Ayuntamiento de Madrid. Manda sobre la Policía Municipal, los bomberos, los facultativos del Samur y Protección Civil, los centros de salud municipal... Y la lista sigue. Casado y con dos hijos, no terminó Derecho. Lo dejó para dedicarse a la política y al PP. Ha sido el presidente nacional de Nuevas Generaciones, diputado regional, senador, portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid y consejero de Medio Ambiente, antes de aterrizar en el Ayuntamiento.

Pregunta. ¿Cuál es el balance de su primer año y medio al frente de la Concejalía de Seguridad?

Respuesta. Ha sido un año intenso, de desarrollo de lo que había en el programa. A eso se ha unido que las circunstancias no nos han permitido que fuera de otra manera: la boda del heredero de la Corona o tener que hacer frente a situaciones muy graves como el 11-M o los incendios en dos subestaciones eléctricas. En un año caben difícilmente más cosas. Junto a eso, hemos tenido que trabajar para hacer de Madrid una ciudad más segura.

P. Aunque las cifras de criminalidad han bajado, Madrid sigue a la cabeza de las ciudades más inseguras de España

R. España ha tenido un repunte en los datos de inseguridad en los últimos años provocado por nuevos hechos delincuenciales, con situaciones que han pillado de nuevas y sin suficiente preparación a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Pero en estos años, sin revisar el modelo policial, sino ajustándolo, empezamos a ser más efectivos. Para mí fue un error el no incrementar las plantillas o el destinar a labores de proximidad a la Policía Nacional. Cada vez que veo a uno de ellos en un scooter por Lavapiés, creo que algo estamos haciendo mal. Ésa es la gran apuesta de la Policía Municipal.

P. ¿Qué medidas está aplicando la Policía Municipal para hacer de Madrid una de las ciudades más seguras de Europa, como repite el alcalde Ruiz-Gallardón?

R. Exprimir al máximo la legislación actual para convertir a los policías municipales en agentes de seguridad. Han dejado de hacer labores de regulación de tráfico o de vigilancia de edificios, por lo que tenemos a muchos más agentes operativos. A todo eso se ha unido la mejora del turno de noche. Ahora estamos sacando el doble de patrullas que hace un año. También hemos creado las unidades centrales de seguridad.

P. El alcalde apuesta por que la Policía Municipal asuma labores de agente judicial. ¿No se están duplicando competencias con el Cuerpo Nacional de Policía?

R. Lo que es absurdo es pretender que el Cuerpo Nacional de Policía haga el trabajo que puede hacer la Policía Municipal. Lo que habrá que buscar será mayor coordinación y sobre todo complementariedad, pero no exclusividad.

P. ¿Cuál es la predisposición de la Policía Municipal para abordar esos temas?

R. Muy buena. Tiene ganas de hacer más cosas. Los agentes se apuntan a las unidades centrales de seguridad o a la unidad de coordinación judicial. Se nota que hay inquietud y que tienen interés por hacer cosas. Y se están haciendo.

P. ¿A qué achaca la buena sintonía entre el Ayuntamiento y la Delegación del Gobierno en materia de seguridad y que no pase lo mismo con ésta última y el Gobierno regional?

R. Yo, con la Delegación del Gobierno en temas de seguridad, tengo la obligación de coordinarme con ellos. No encuentro ninguna dificultad en hacerlo ni con el delegado ni con el consejero de Justicia e Interior. Evidentemente con uno tengo mayor necesidad de coordinación en la medida de que también es responsable de fuerzas y cuerpos de seguridad. Con el otro [Alfredo Prada Presa] tengo que mantener un nivel de coordinación menor, porque también es el responsable de la formación de mis agentes.

P. La negociación con los bomberos fue muy fuerte.

R. Lo que no puede permitirse es que haya quien se acostumbre a la reivindicación permanente para conseguir un provecho injusto. No había en esos momentos motivos que justificaran movilizaciones de aquel tipo, porque la condición laboral de los bomberos ya era muy buena.

P. ¿El acuerdo con los bomberos incluía el cese de la anterior cúpula directiva?

R. No. Ese cambio se hizo porque yo, como concejal, tengo capacidad para hacerlo. Los sindicatos saben que éstas se habrían producido antes. Lo que consiguieron con esas negociaciones fue justo lo contrario, retrasar el cambio.

P. ¿Ve lógico que los agentes de movilidad ya estén haciendo reivindicaciones a pocos meses de ser nombrados?

R. Me da un poco de pena por la función pública. Les he invitado a que hagan una reflexión. Uno no puede tomar posesión en enero y creer que se puede movilizar en marzo para negociar nuevas condiciones. Y menos cuando se les había ofrecido subirles el sueldo y mejores condiciones de trabajo. Aquí lo que deberían hacer los trabajadores es no dejarse llevar por los sindicatos, que lo que están haciendo es librar una batalla para ver quién se convierte en el sindicato más poderoso en el cuerpo.

P. Con el tiempo, ¿estos agentes serán policías municipales?

R. Creo que será una forma de entrar en muchos cuerpos de policía. El profesional que se prepare para superar esa oposición será un funcionario que en su mejora profesional querrá presentarse a la Policía Municipal, por ejemplo.

P. ¿Pero eso significa que pasarán a ser policías municipales?

R. De entrada, no. Hasta ahora los agentes de movilidad sólo se están encargando del control del tráfico, pero pueden conseguir muchas más competencias. En breve, crearemos una Fundación para la Movilidad y éstos agentes van a tener un lugar destacado. También tenemos que crear una carrera profesional en el cuerpo, en la que creemos nuevas ocupaciones ligada a la seguridad vial o la formación y una escala para ascender dentro de la misma.

P. ¿Qué sintió al ser informado del incendio de la torre Windsor?

R. Forma parte de mi trabajo de todos los días. Siempre recibo llamadas de los sucesos más graves. Aquel día recibí la llamada del Windsor sobre las once y media de la noche. Enseguida dije que me mandaran un coche para ir al lugar de los hechos. Tienes que imaginar la situación para poder adivinar lo que puede hacer falta y nadie ha caído en ello. Lo segundo es reunirte con las personas que te dicen lo que hay que hacer y las decisiones que hay que tomar.

P. ¿Cómo recuerda el 11-M?

R. Recuerdo que me llamaron y me dijeron que había cuatro explosiones en vías y trenes. Ni siquiera hablaban de bombas. Ese día, sufrí y aprendí mucho. De ello no me gusta hablar porque no creo que sea un buen recuerdo. Y en segundo lugar habló tanta gente que fue excesivo. Hay políticos que tienen una gran capacidad para sacar provecho de las desgracias ajenas, algo que me parece realmente ruin. Es patético. Desde el día siguiente a los atentados había personas interesadas en ocupar un papel que no tuvieron. Ese día vi más muertos de los que nadie puede imaginarse.

P. ¿Tiene solución el tráfico en Madrid?

R. La movilidad en Madrid se puede mejorar, pero el tráfico no. Yo no estoy obligado a mejorar los atascos. Tengo que situarme en el punto de vista del ciudadano y no sólo en el del conductor. Voy a poner más empeño en que vivan mejor los que vayan en transporte público que los que vayan en coches privados. Haré todo lo posible para que el residente y el peatón disfruten más de la ciudad y tengan una vida mejor. Mi obsesión no es terminar con los atascos ni que aumente la velocidad media del vehículo privado en Madrid. Mi obsesión es que aumente la velocidad y regularidad de la EMT.

P. Entonces ha habido un cambio de concepción del tráfico.

R. Hasta ahora la gestión de muchos ayuntamientos se basaba en el tráfico y la obsesión del concejal era el coche. Siempre se hacían inversiones para mejorar el tráfico. Tenemos que cambiar nuestra relación con ese vehículo. El único que voy a respetar y potenciar son las motos.

P. Pero circular por Madrid resulta a veces imposible.

R. El tráfico en la capital no está mal. Con el nivel de obras que tenemos ahora en Madrid, lo que todo el mundo había vaticinado era el caos. No hemos llegado a la situación agorera que algunos habrían querido. Todos los días hay un millón de entradas y salidas de Madrid, pero el madrileño que vive en la capital tiene una de las tasas más altas de uso del transporte público de Europa. Eso supone que Madrid soporta una intensidad de tráfico muy alta por ser el catalizador de mucha actividad comercial, de negocio y de ocio. Eso es interesante que se mantenga pero no de cualquier manera. O racionalizamos ese uso del vehículo privado o será muy difícil mejorar la movilidad e incluso la calidad del aire.

P. Muchos separadores del carril bus están destrozados.

R. El problema que tiene es que lo hemos hecho muy vulnerable y se deforma con facilidad. Eso sí, allí donde se ha instalado el objetivo se ha conseguido: el transporte público en superficie ha mejorado. Este año instalaremos el doble de los 22 kilómetros que hay ahora. También lo vamos a hacer más rígido para que no se deforme tanto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de mayo de 2005