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Sordera canta El Quijote

"Esa forma de ser errante y ese anarquismo es lo que nos une a los gitanos con Quijote", comentaba Vicente Soto, Sordera, el pasado miércoles, en camino entre Viena a Budapest. Por allí anda el cantaor jerezano prestándole su voz al Quijote, y las palabras escritas por Cervantes se entienden bien y suenan profundas aun al compás de bulerías, tangos y fandangos. En el Radiokulturhaus, el público austriaco, poco acostumbrado al cante flamenco, agradeció con aplauso eufórico. José Antonio González Bueno, agregado cultural de la Embajada de España en Viena, fue quien seleccionó al artista y su grupo para llevar al legendario caballero de La Mancha a los escenarios centroeuropeos. Además de los guitarristas José María Molero e Iván Palmero, del bajista Sebastián Fuenzalida y del pianista Carlos Rodríguez, también acompañó al cantaor su hijo, Manu Soto, con el cajón. "Mi hijo estuvo estudiando en colegios, y me lo he traído conmigo porque ahora él quiere meterse en el mundo de la música", indicó el Sordera sonriendo, al recordar cuán distinta fue su propia vida: "A la escuela sólo fui dos años, pero tuve la suerte de nacer cantando". Sólo mucho más tarde y con esfuerzo aprendió a leer y escribir, para luego ponerse quijotesco al darse cuenta de que "lo poquito que yo sé, la vida me lo enseñó. Y ahora que he aprendido a leer, los libros me han engañado, los voy a tener que romper".-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de mayo de 2005