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Mueren tres de los heridos por un rayo en una fábrica de Huesca

El suceso causó la explosión de una harinera e hirió a 11 personas

Tres de los 11 trabajadores y transeúntes gravemente heridos por la explosión ocurrida el pasado 14 de abril en la industria Harinas Porta de Huesca fallecieron entre la madrugada y el mediodía de ayer. El suceso fue causado por el impacto de un rayo contra uno de los silos de la industria, situada en el centro de la ciudad. Otros tres de los afectados por el estallido se encuentran actualmente en estado crítico.

Tres de los heridos fallecieron con pocas horas de diferencia. Antonio Bolea Muro, un trabajador de la industria de 47 años, murió al filo de la medianoche; sobre las 2.30 de la madrugada falleció Mohamed Ould, un ciudadano norteafricano de 45 años que se encontraba en el lugar del suceso comprando;y sobre las 13.30 falleció Joaquín Araguas, de 31 años, otro empleado de la empresa y conocido montañero.

En estos momentos quedan ingresados seis pacientes en el Hospital Miguel Servet, tres de ellos en estado crítico, mientras que los dos heridos graves que fueron trasladados al Vall D?Hebrón de Barcelona evolucionan favorablemente.

La noticia de las tres muertes causó conmoción en la ciudad de Huesca donde, a las cuatro y media de la tarde de ayer, la junta de portavoces del Ayuntamiento se reunió con carácter extraordinario. Desde el día en que ocurrió la tragedia, instituciones y particulares se han volcado con las familias de los heridos. Los sindicatos han decidido no suspender las manifestaciones del 1 de mayo, pero la marcha discurrirá en silencio, y en ella habrá crespones negros en señal de luto.

Investigaciones policiales

El día del siniestro hubo una tormenta en la ciudad, algunos testigos vieron caer un rayo en uno de los silos de la harinera y momentos después se produjo una enorme explosión. Aunque la policía científica sigue investigando las causas del siniestro, todo apunta a que fue el rayo el origen del suceso.

La ciudad vivió momentos de terror, los heridos salían envueltos en llamas de la fábrica y desde ese día se temió por la vida de varios de ellos. Los servicios de urgencias actuaron con rapidez y fue constante el ulular de sirenas y la llegada de los familiares a los centros hospitalarios buscando a los suyos, mientras ambulancias y helicópteros de emergencia transportaban a los heridos más graves. La mayoría quedaron en el Hospital Servet de Zaragoza, un centro con una unidad de quemados puntera en España. Los médicos advirtieron que las quemaduras, que en algún caso alcanzaban más del 90% del cuerpo, eran irreversibles. El fallecimiento de estos tres heridos rompe la esperanza abierta tras dieciséis días de angustia.

El propietario de la empresa, José Porta Monedero, asumió en colaboración con los sindicatos la necesidad de continuar con su actividad en la fabrica, que quedó arrasada, pero dejando claro que lo primero eran los heridos. Así se creó un comité de emergencia para atenderles y para estudiar la viabilidad de la industria. Los vecinos han pedido que la harinera salga del centro de la ciudad. Hoy será enterrado en Huesca Antonio Bolea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 2005