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Crítica:JAZZ

El más difícil todavía

Wynton Marsalis le negó tres veces, por incontrolable: toda una tarjeta de presentación. Si a Wynton no le gusta James Carter, hay otros a los que sí, entre ellos, los muchos que abarrotaron la sala del INEF. Salió el portento a escena hecho un figurín y con un Hammond B3 a su vera, el instrumento de moda en el jazz y entre los grupos de rock indie. Ni quien lo tocó ni quien ocupó el lugar del batería en ausencia del titular hicieron cosa digna de reseñarse. Sí lo hizo Carter. Lo que tiene el susodicho, que comienza a soplar y ya no hay quien le pare. De su instrumento lo aprovecha todo. Tiene tanto que decir y se mueve a tal velocidad que llega a abrumar. Músico de interrogantes antes que de respuestas. Irónico e histriónico. Carter toca a galope tendido, pero nunca pierde el control ni recurre jamás a la frase hecha. La balada My whole life thru la tocó al viejo estilo noble y sentimental de los baladistas de antaño. Y en Stereo, batió algún récord de resistencia. Entre los aficionados, hubo quien pidió menos pirotecnia y más coherencia, pero Carter sí es coherente. Ortodoxo, no.

James Carter Organ Trio

James Carter, saxos tenor, alto, soprano; Gerard Gibas, órgano Hammond B3; Eli Fountain, batería. 21 de abril. INEF, Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de abril de 2005