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Ibarretxe pierde cuatro escaños y su plan soberanista queda condenado al fracaso

PNV-EA, con 29 diputados, se sitúa lejos de la mayoría absoluta - El partido apadrinado por Batasuna logra 9 representantes - Los socialistas, segunda fuerza en Euskadi en perjuicio del PP

El plan soberanista del lehendakari, Juan José Ibarretxe, fracasó ayer en las urnas. La coalición PNV-EA ganó las octavas elecciones autonómicas en el País Vasco -29 escaños y un 38,6% de los votos con el 100% de los votos escrutados-, pero perdió cuatro diputados con respecto a 2001 y se quedó lejos de los 38 que habrían permitido a Ibarretxe gobernar sin necesidad de alianzas y seguir adelante con su plan. La formación apadrinada por Batasuna, el Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK), obtuvo 9 escaños (2 más que la formación ilegalizada) y recogió así el testigo del grupo abertzale en la Cámara de Vitoria. Los socialistas vascos, con 18 diputados, se colocaron como segunda fuerza política de Euskadi. El PP perdió cuatro representantes:de los 19 de 2001 ha bajado a 15.

El lehendakari Juan José Ibarretxe buscaba en las urnas ese "clamor" de la sociedad vasca que le permitiera exigir al Gobierno de Madrid el inicio de una negociación sobre su plan soberanista. La marea de votos no llegó. Al contrario, Ibarretxe sale de las urnas con cuatro parlamentarios menos de los 33 que tenía en el Parlamento de Vitoria y obligado a replantearse por completo el futuro de su proyecto de reforma estatutaria. Unos 130.000 electores le dieron la espalda con respecto a 2001. Sus actuales socios, IU-EB, que repiten sus tres parlamentarios, tampoco le garantizan la repetición de la fórmula del tripartito. Es más, PSE y PP suman más escaños (33), que los partidos del tripartito (32).

Ibarretxe reconoció que su propuesta no había obtenido tanto respaldo como en 2001, pero proclamó: "Hemos ganado en las tres provincias, somos los líderes de este país y la sociedad vasca ha vuelto a darnos su confianza. Lideraremos este país en los próximos cuatro años. Mañana mismo llamaré a Zapatero".

EHAK (siglas en euskera del Partido Comunista de las Tierras Vascas) es la gran sorpresa de las elecciones. La formación apadrinada por la ilegalizada Batasuna pasa de grupo extraparlamentario a sumar nueve escaños en Vitoria, dos más de los que tenía la formación abertzale.

El otro gran vencedor de la jornada fue el PSE, que obtuvo 18 escaños, cinco más que en 2001. Su líder, Patxi López, declaró: "Ha ganado la ciudadanía vasca y ha perdido el plan Ibarretxe. Este es el mejor resultado de nuestra historia".

El PP perdió cuatro escaños (de 19 a 15). Los conservadores, pese a todo, destacaron el retroceso del PNV como una buena noticia para Euskadi. "Sin embargo, por culpa del presidente Zapatero, podemos decir que ETA y Batasuna vuelven a estar en el Parlamento de Vitoria", lamentó el portavoz popular, Leopoldo Barreda.

La participación se quedó en el 69%, lejos del 79,9% de 2001, cuando el nacionalismo se movilizó para frenar la alternancia simbolizada por el entonces candidato popular, Jaime Mayor Oreja, en alianza con los socialistas de Nicolás Redondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de abril de 2005