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Reportaje:

Del césped a comisaría por racismo

Detenido en São Paulo, tras un partido de la Copa Libertadores, el argentino Desábato al denunciar el brasileño Grafite que le llamó "negro"

Jorge Marirrodriga

Grafite, delantero del São Paulo, se santiguó dos veces y abandonó el terreno de juego después de haber sido expulsado. Pero, en vez de meterse bajo la ducha, en el vestuario de su equipo, cogió el teléfono y llamó a la policía. Minutos después, un comisario comunicaba a los representantes del conjunto argentino Quilmes que su defensa Desábato, quien en ese momento seguía corriendo sobre el césped, tampoco podría ponerse bajo la ducha a la conclusión del partido. Le esperaba la comisaría. Estaba acusado de racismo.

Todo ocurrió en la madrugada española de ayer, durante el encuentro de la Copa Libertadores de América que enfrentaba al São Paulo y al Quilmes y que ganó el primero por 3-1. Al final del primer tiempo se produjo una trifulca entre varios jugadores y Desábato llamó "negro" a Grafite, que reaccionó agrediéndole físicamente, por lo que el árbitro le castigó con la tarjeta roja, al igual que al argentino Arano, implicado también en la discusión.

La sorpresa llegó al finalizar el encuentro, cuando la policía abordó a Desábato sobre el propio rectángulo de juego y se lo llevó detenido bajo la acusación de haber violado el artículo 140 del Código Penal brasileño, que tipifica como delito las injurias de índole racista.

Grafite ya se había quejado de que durante el partido disputado por ambos cuadros el 16 de marzo en Argentina recibió insultos racistas. Según él, Desábato continuó haciendo lo mismo en el de ayer. Pero en Brasil el asunto no es ninguna broma, ya que se trata del país con la mayor población negra del mundo, tras Nigeria. Así, las leyes son tajantes y establecen duras condenas, incluso de entre uno y tres años de cárcel.

Desábato pasó la noche en las dependencias policiales y ayer mismo se esperaba que quedase en libertad mediante un hábeas corpus, pero su salida de Brasil estaba a expensas de la decisión de un juez de encausarle o no. Por si acaso, el Quilmes se apresuró a contratar a un abogado.

"Es una situación imprevista que ha adquirido unas dimensiones insólitas y magnificadas", dijo uno de sus dirigentes, José Luis Meina; "no es posible que un jugador sea detenido porque alguien dice haber leído los labios por televisión". Se refería a varios testigos que se han personado en el caso. Meina destacó también que los hechos se produjeron "en el marco de un partido de fútbol", que no tiene nada que ver con la discriminación racial. "No es una detención común, pero lo mejor es que esto no trascienda del ámbito deportivo", manifestó, a su vez, Norberto Vidal, cónsul adjunto argentino en São Paulo. Pero el comisario encargado del asunto fue tajante: "El racismo tiene que ser reprimido y esto tiene que servir de ejemplo no sólo para el fútbol, sino para todo".

"La legislación en Brasil es muy dura y el tema está de total actualidad", reconoció Vidal, que adujo, al igual que los jugadores y los técnicos del Quilmes, que en Argentina la expresión "negro" no tiene una acepción necesariamente negativa, sino que es empleada de forma familiar, como, por ejemplo, "flaco", en sentido cariñoso. Además, todos recuerdan que en la ida Grafite y Desábato terminaron intercambiándose las camisetas. Los directivos del São Paulo no comparten esta versión y su entrenador, Emerson Leão, ex portero y ex seleccionador nacional, ha respaldado públicamente a Grafite.

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Sobre la firma

Jorge Marirrodriga
Doctor en Comunicación por la Universidad San Pablo CEU y licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Tras ejercer en Italia y Bélgica en 1996 se incorporó a EL PAÍS. Ha sido enviado especial a Kosovo, Gaza, Irak y Afganistán. Entre 2004 y 2008 fue corresponsal en Buenos Aires. Desde 2014 es editorialista especializado internacional.

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