FÚTBOL | 31ª jornada de Liga

La rodilla de Eto'o cedió

El delantero sabrá hoy si sufre un pellizco de menisco o una rotura

El Bernabéu despidió ayer a Samuel Eto'o con pitos cuando a falta de un cuarto de hora para finalizar el partido, el camerunés se retiró del campo, tendido sobre la camilla, tapada la cara con los brazos, gimiendo de dolor, por la rodilla derecha malherida y también por la derrota. Allí, justamente en el escenario en que se esfumó su sueño de triunfar en Europa vestido de blanco, se le dobló la rodilla. A falta de las pruebas que se le practicarán hoy en una clínica de Barcelona, quedan dos sensaciones. La una especialmente positiva, y es que el futbolista abandonó el estadio sin muletas, con una sonrisa y el dedo pulgar de la mano derecha levantado. Y la otra más escéptica y también profesional. El jefe de los servicios médicos azulgrana, Jordi Ardèvol explicó: "Puede que simplemente sufra un pellizco en el menisco externo sin mayor trascendencia o que tenga una rotura o lesión más seria Hay que aguardar a la exploración de mañana". Atacaba el Barça, que ya perdía por 4-2, cuando el delantero se venció en el suelo, se echó mano a la rodilla y pidió el cambio. Se había partido el Barça y se quebró el león camerunés.

La sonrisa del camerunés invita al optimismo de un plantel preocupado por su lesión

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El de ayer estaba marcado como el partido hecho a medida para Eto'o sencillamente porque se le señalaba como el nuevo Luis Enrique, porque se confesaba feliz vestido de azul y grana y porque su pasado blanco pesaba en la memoria. Y el 9 del Barça obró en consecuencia. El león camerunés se había dejado en su día los dientes al roer los barrotes de la jaula en la que Luxemburgo trató de encerrarle y cuando logró liberarse se encontró peleando en solitario en la selva del Bernabéu. Hambriento como siempre que acude al lugar donde soñó ser campeón, se cobró la pieza de costumbre. Tan pronto logró despegarse de Pavón y dio con un balón muerto en la frontal del área blanca, gracias a la pelea de Xavi con Helguera, galopó con la elegancia que le caracteriza y de manera sutil, se anticipó a Casillas.

Marcó Eto'o el gol que no había prometido durante la semana, pero que aficionados, compañeros y él seguro que también, sabían que iba a llegar. Y llegó. Eto'o siempre podrá presumir de que él fue quien le marcó el gol número 1.000 al Real Madrid en el Bernabéu, jugando con la camiseta del Barça. Además, cumplió sobradamente con la anunciada intención de dejarse la piel en el empeño de ganar el partido. No le alcanzó al Barça el tanto de Eto'o. Tan sólo Giuly tuvo más ocasiones que el delantero camerunés para batir a Casillas. Ocurrió que el francés estuvo nefasto en la definición y que renqueó demasiado Ronaldinho. Debilitado por una gastroentiritis, el brasileño se redimió al final con un gol a balón parado que le permitió salvar el goal average al equipo, necesitado más que nunca en el útimo tramo de Eto'o. El pichichi del campeonato regresó a Barcelona con otro gol en su cuenta, y van 22 esta Liga, sin poder quitarse de la cabeza la jugada que enmudeció el Bernabéu, apenas dos minutos después de lograr el 2-1, cuando se aprestaba a rematar un centro de Gio y Helguera le arrebató la pelota en última instancia. Remató cinco veces a puerta -y suma ya 105 disparos- y cuanto menos puso a salvo su actuación particular.

Eto'o se peleó contra todo el Madrid. Contra los centrales, cuando trató de recortar dentro del área para buscar espacio en un remate; contra los laterales, las poquísimas veces que se dejó caer a las bandas; y, también, contra el árbitro. El camerunés le reclamó un penalti en el primer tiempo, antes de que Raúl marcara el tercero del Madrid, le reclamó otro en en el inicio de la segunda parte por manos de Roberto Carlos y finalmente se desesperó al ver que Rafael Ramírez Domínguez tampoco consideró falta la caída de Maxi ante el lateral izquierdo del Madrid. Eto'o no paró de correr, de pelear, de pedir, hasta que se dobló su rodilla derecha. La afición azulgrana temió lo peor, sobre todo por el recuerdo de las lesiones de Motta, Edmilson, Gabri y Larsson, pero la sonrisa de Eto'o invita al optimismo.

Los jugadores de los dos equipos observan a Eto'o en la camilla en la que abandonó lesionado el terreno de juego.
Los jugadores de los dos equipos observan a Eto'o en la camilla en la que abandonó lesionado el terreno de juego.CRISTÓBAL MANUEL

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de abril de 2005.

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