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Reportaje:COYUNTURA INTERNACIONAL

El otro dólar golpea a Australia

La fortaleza de su moneda frente a la de EE UU restringe su crecimiento

La economía australiana ha entrado en un periodo de bajo crecimiento generado por una debilidad del dólar estadounidense que ha hecho innecesariamente fuerte a la moneda local. Esto ha generado una caída de las exportaciones y un déficit por cuenta corriente que crece peligrosamente. El Banco Central del país ha rebajado las previsiones de alza en el PIB en 2005, hasta un 2%.

El país acumula un déficit en la balanza comercial de 2.100 millones de dólares y su déficit corriente alcanzó 11.900 millones en 2004

El conjunto de las exportaciones se contrajo un 0,4% en enero, pero las de carne y algodón se redujeron un 5% y las de minerales un 11%

El dato más reciente entregado por la oficina estadística de Australia revela que en el último trimestre de 2004 la economía creció sólo un 0,1%, completando un año en que el PIB sólo se elevó un 1,5%. Estas cifras están muy por debajo de las previsiones de los analistas y del Gobierno central, que esperaban un 0,5% para el periodo octubre-diciembre y un 2% para cerrar el curso.

Ha sido el peor cuarto trimestre en cinco años, desde la contracción económica de 2000, tras los Juegos Olímpicos de Sidney; y es el peor dato del año, marcando una reducción progresiva en las tasas trimestrales de crecimiento del PIB. Se ha pasado de un 0,3% en junio hasta un 0,1% en diciembre. Y parece que las cosas no vayan a mejor este año, ya que hace una semana el Banco Central del país ha rebajado sus previsiones de crecimiento para 2005 desde un 2,5% hasta un 2%.

La principal causa de estos problemas que han llevado a preocupar a una de las economías más dinámicas del Pacífico y uno de los países anglosajones con mayor calidad de vida, es la caída persistente de la cotización del dólar estadounidense. El dólar australiano registró en el periodo octubre-diciembre un avance del 9% ante la divisa americana, lo cual afectó a los beneficios de las empresas exportadoras. Los analistas más pesimistas hablan de un estancamiento irreversible en Australia si su moneda no logra bajar su valorización respecto del dólar.

Australia es un país que basa su crecimiento en el sector exportador y en especial en la industria del vino, de la que es el octavo país del mundo por ventas a otros mercados.

En el caso de Australia, la caída de las exportaciones ha sido notable. En enero de este año se contrajeron un 0,4%, especialmente los envíos de productos agrícolas y minerales. Las ventas de bienes como carnes y algodón mostraron una contracción del 5%, mientras que en el caso de los minerales, el descenso fue del 11% en comparación con el mes de diciembre.

Esta caída ha acumulado un déficit en la balanza comercial de 2.100 millones de dólares, una cifra superior a la presupuestada por los analistas. El récord en el déficit comercial de Australia se produjo en abril de 2003, cuando ese indicador llegó a 2.300 millones de dólares. No obstante, el retroceso de enero llevó hasta 38 meses de forma consecutiva el comportamiento negativo de la balanza que mide las exportaciones y las importaciones.

El déficit por cuenta corriente de Australia también alcanzó un récord de 11.900 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2004, también por la caída en las exportaciones. Según la oficina de estadísticas australiana, la cifra representa un incremento en torno a los 900 millones de dólares respecto a los tres meses precedentes. Datos recientes muestran también que las ganancias corporativas aumentaron en el 0,3% -nuevamente por debajo de lo previsto-, en tanto los inventarios cayeron en una proporción similar.

En medio de toda esta preocupación por el mercado externo, el Gobierno australiano, que se ha mostrado demasiado pasivo, ha optado por modificar al alza las tasas de interés para aliviar las presiones de la inflación, el primer cambio de ese indicador desde diciembre de 2003. El instituto emisor elevó en 0,25 puntos el precio del dinero hasta el 5,5%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2005