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Crítica:

Stieglitz y la galería 291

El trabajo de Alfred Stieglitz es fundamental para el arte del siglo XX, tanto en su faceta de fotógrafo como de promotor cultural a través de su galería neoyorquina. Una muestra en el Museo Reina Sofía da cuenta de su obra como artista y de su ojo de coleccionista.

Alfred Stieglitz y sus relaciones con la Photo-Secession, desde la Quinta Avenida de Nueva York, supieron marcar una época y una estética creadora de una singular escuela. De él se ha escrito que era el profesional que mejor supo plasmar "la vitalidad y la energía de una ciudad: Nueva York". Lo hizo durante los años de efervescentes mestizajes plásticos, sociales y políticos, aquellos en los que aquel territorio geográfico era como una olla a presión pletórica de ideas. Son los escenarios de los registros ahora expuestos, posiblemente los más bellos de una ciudad viva, además de cosmopolita y en plena época de transformación.

Stieglitz y su círculo supieron registrarlo. Esta muestra ofrecida en la Sede Central -Sala A-1- del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) da fe de ello. Se trata de un compendio, no sólo de imágenes planas ubicadas en la pared, sino también participa de lo tridimensional que acompaña a la puesta en sala. Rememoramos desde la distancia cronológica la buena foto hecha en los comienzos del siglo XX. La misma en la que se inspiró más tarde Woody Allen para las lujosas imágenes en blanco y negro de Manhattan (1979). Y obviamente, las de libros como The City of Ambition (1902) y Old and New York (1910), cuya presencia se palpa en el espíritu del Stieglitz más puro sobre Nueva York y el arte moderno. Él siempre supo marcar su obra con la esencia de su aprendizaje europeo cuya obsesión fue que las fotografías eran en sí mismas formas artísticas. Nos remitimos al año 1890. Después de trabajar en este continente en diversos ámbitos (básicamente en revistas y ediciones de amplio espectro) estalló en sus manos lo certero de su auténtica vocación: la investigación mediante una cámara de todo un universo "lleno de posibilidades en el medio que contribuyeran a asegurar su condición de arte, distinta de la pintura y con una estética propia" (Life).

NUEVA YORK Y EL ARTE MODERNO: ALFRED STIEGLITZ Y SU CÍRCULO (1905-1930)

Museo Nacional Centro

de Arte Reina Sofía

Santa Isabel, 52. Madrid

Hasta el 16 de mayo

En esta colección de Alfred

Stieglitz se presenta un análisis cuya contribución determinó el desarrollo de la moderna fotografía estadounidense y, ante todo, por las fechas en las que se fraguó -al principio del siglo XX-, fue casi una profecía. Concretamente estos materiales empezaron su itinerancia en el año 1905, con ocasión de la apertura de su primera galería The Little Galeries of the Photo-Secession ("pronto conocida como 291, por el número de la sede en la Quinta Avenida"). Durante el recorrido de lo ahora expuesto, no se debe perder la perspectiva de este polifacético autor tanto como fotógrafo, coleccionista -uno de los pioneros que supo sistematizar el "almacenamiento" de copias fotográficas- a la vez que su faceta de editor, galerista y la densidad de una cultura arquitectónica, literaria y pictórica. Desde su galería 291, supo manejar la belleza sincronizada con las formas geométricas. A su vez fue una suerte de mánager, que lanzó, o apoyó, a los grandes de la foto pictorialista como Julia Margaret Cameron, Alvin Langdon Coburn, Baron Adolph de Meyer, David Octavius Hill y Robert Adamson, Clarence White o Eduard Steichen, entre otros.

Stieglitz es uno de los gran-

des pilares de la especialidad en el siglo XX. En Madrid se muestran 80 tomas que manifiestan la evolución subjetiva de un singular autor que pasó del pictorialismo más puro -1889- a la denominada "fotografía directa". Es una excelente muestra comisariada por Daniela Tilkin y F. Heilbrun, procedente del Musée d'Orsay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2005