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ARTE

El net.art fagocita la pesadilla de los intrusivos 'pop up'

Las ventanas publicitarias son "freudianas vías de desahogo del subconsciente de las redes", según Linkoln

El pop up fue concebido con fines comerciales y promocionales, como un recurso casi dotado de vida propia, capaz de aparecer inesperadamente durante la navegación de las páginas, en forma de ventanas que se abren cubriendo parcialmente la información, de modo que resulta imposible ignorarlas.

Considerado mucho más eficaz que la publicidad estática, el pop up se ha convertido en uno de los elementos más molestos de la Red. Tan fastidioso que para evitarlo, los navegadores ofrecen un bloqueador de ventanas. Sin embargo, el desprestigiado pop up ha encontrado un defensor en el artista americano Abe Linkoln, que le dedica una exposición en Red, organizada por Turbulence, una de las más activas plataformas estadounidenses para la producción de net.art.

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La exhibición, que reúne ocho obras, toma como punto de partida el texto The Pop-Up Manifesto, donde Linkoln explica en 12 enunciados el uso creativo y subversivo de este programa informático.

Anfitrión de un mundo hostil, Linkoln invita al internauta a dejar que las ventanas, "freudianas vías de desahogo del subconsciente de las redes", se apoderen de su ordenador.

La propia exposición se configura en un sistema de ventanas, de modo que el internauta puede moverlas.

Entre los artistas abanderados de esta venganza del pop-up no podía faltar Jodi, la pareja belga-holandesa considerada un clásico en el uso artístico de este elemento. Su OSS% online es sólo una pequeña muestra de lo que puede hacer el programa disponible en el CD homónimo, capaz de tomar el control del ordenador en el cual ha sido instalado, convirtiéndolo en una entidad autónoma de la que el usuario puede sólo intentar defenderse.

Caos y descontrol

El caos y el descontrol presiden también la página www.-reverse.-flash.-back del artista francés Jimpunk, que ofrece un mundo imaginario "hecho de sonidos y psicodélicos brochazos de código", donde el visitante debe dejarse transportar por un ritmo narrativo que lentamente se convierte en un mantra. Como en un ballet mecánico digital, la posición de los pop up nunca es casual. Cada movimiento está programado.

"El indicio de caos lo es sólo en apariencia. Cuando se encuentra una manada de ventanas pop up es crucial mantener la calma. No hay que importunarlas porque, como los elefantes, pueden asustarse y huir barriendo definitivamente todo a su paso", señala irónicamente Linkoln.

La selección se completa con sendas obras de denuncia y crítica social de Antonio Mendoza, de Peter Luining, y de Kenneth Hung.

A diferencia de la mayoría de obras, que explotan las posibilidades técnicas y formales del pop up, el californiano de origen chino Kenneth Hung lo utiliza como vehículo de crítica social y política. Desde un dominio de dirección hostil (el numero 1 repetido 60 veces), Hung afila las armas de la ironía a través de imágenes hiperrealistas, deudoras tanto de la estética pop como del barroco.

En The Lard of The Wing, la iconografía de El Señor de los Anillos sirve para un viaje a un mundo grotesco, donde Donald Rumsfeld se convierte en ogro y Bush en Gollum. Sadam y Bin Laden, Cicciolina, Michael Jackson y los Teletubbies, Chirac, Blair y Berlusconi son personajes que aparecen en las abigarradas ventanas. Los fondos con pozos de petróleo, armas, banderas y referencias gráficas a la actualidad, junto con breves anotaciones del artista crean un efecto caleidoscópico que captura el visitante en una narración visual de miles de detalles.

TURBULENCE: http://turbulence.org/curators/popup

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de marzo de 2005