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Reportaje:

Los físicos se plantean la próxima revolución

Historiadores y científicos analizan las consecuencias de que Einstein persiguiera un rayo de luz

La Orotava
Físicos, historiadores y filósofos de la ciencia se han reunido en Tenerife para analizar los cambios en la visión del mundo que ha supuesto la teoría de la relatividad, enunciada por Einstein hace ahora 100 años, y plantearse cuál será la siguiente revolución en la física.

Cuál será la próxima revolución en física y cuándo se producirá? Nadie lo sabe, pero este año, en el que se celebra el centenario de los históricos artículos de Albert Einstein que revolucionaron la fisica de su tiempo, resulta adecuado preguntárselo y eso es lo que han hecho en La Orotava (Tenerife) historiadores de la ciencia, físicos y filósofos -jóvenes y maduros- en su celebración particular del nacimiento de la teoría de la relatividad. Curiosamente, Einstein sólo consideró en su momento "muy revolucionario" su trabajo sobre los cuantos de luz y no la relatividad.

"Como en 1905, ahora también la física se debate entre la sensación de que ya se conoce todo y la conciencia de que hay problemas muy importantes para entender cómo funciona el universo.

Los estudiantes y licenciados no son educados para pensar por sí mismos

Podemos describir todos los datos pero tenemos que utilizar conceptos como la materia oscura y la energía oscura [para dar cuenta de la masa que falta y de la aceleración en la expansión del Universo] que son muy problemáticos, también desde el punto de vista filosófico"

comentó a este periódico Jürgen Renn, director del Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia. Este centro, con sede en Berlín, coorganizó con la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia, que dirige José Montesinos, el congreso HGR7 sobre la historia de la relatividad general.

"No puedo asegurar que habrá una revolución como la de hace 100 años pero tiene que haber alguna", dijo James Peebles, uno de los cosmólogos actuales más prestigiosos. Peebles sí ve una diferencia importante entre la situación en 1905 y la de 2005 y es que ahora existe un mayor respeto a la autoridad (en el sentido de consenso científico o modelo reinante), lo que podría dificultar la emergencia de otro Einstein.

Nadie se atrevió a decir cuáles serán las características de la siguiente revolución ni si será obra de un individuo o de un equipo, pero algunos sí alertaron sobre la estrechez de miras en la física actual derivada de las modas (estimuladas por las revistas científicas) lo que desanima que se hagan preguntas amplias. "Los estudiantes y licenciados son educados para seguir las instrucciones de sus mentores", aseguró Alberto Martínez, un joven especialista del californiano instituto Caltech. "Se les dice que renuncien de entrada a intentar modelar el espacio-tiempo dentro del átomo". Martínez abogó porque los maestros estimulen a los estudiantes a que piensen por sí mismos y sigan sus intuiciones físicas, haciéndose las preguntas para las que no hay respuesta.

"Einstein se basó al principio de su carrera en la intuición física, no creía que las matemáticas fueran importantes. La teoría de la relatividad general, en 1916, le hizo cambiar de opinión, pero luego tuvo menos éxito que al principio", recordó John Norton, quien alertó sobre el peligro de que en el trabajo teórico la belleza matemática no vaya acompañada por hechos físicos. No fue el único que se refirió a la íntima y a veces difícil relación entre física y matemáticas, que en la actualidad tiene un ejemplo clave en la teoría de cuerdas, el último intento, cronológicamente hablando, de unificar todas las fuerzas del universo, incluyendo la gravitación. "Soy muy escéptico respecto a este enfoque", aseguró Ezra Newman y recordó que el famoso físico británico Roger Penrose también lo es.

Muchos físicos se encuentran incómodos con partes enteras de la física moderna, incluida la mecánica cuántica, que gobierna los fenómenos a escala microscópica y que Einstein nunca aceptó a pesar de haberla prácticamente dado a luz. A Robert Wald, de la Universidad de Chicago, se le achaca la frase: "Si realmente crees en la mecánica cuántica no te la puedes tomar en serio"y el famoso físico Richard Feynman dijo: "Puedo decir sin temor a equivocarme que nadie entiende la mecánica cuántica". A muchos tampoco les gusta la necesidad de resucitar en las ecuaciones la constante cosmológica que Einstein calificó de "mi mayor equivocación" y que ahora parece ser necesaria tras las observaciones que indican que el ritmo de expansión del Universo está en continua aceleración. Esta constante, "cuya fealdad está resurgiendo", en palabras de Newman, se traduciría en la existencia de una energía oscura que nadie sabe lo que es.

De todas formas, incluso si se producen grandes avances, nadie espera que se dé respuesta a todas las preguntas básicas. "¿Por qué todos los neutrones tienen la misma masa?" fue un ejemplo lanzado al aire en una de las animadas discusiones del congreso en el Liceo Taoro, construido también a principios del siglo pasado.

Einstein llega a sus conclusiones de 1905, a los 26 años, cuando fracasa en conseguir una teoría del todo y baja un escalón, se explicó en la reunión. Cuando tenía 16 años, contó después, se le ocurrió por primera vez un experimento mental, tan de boga entonces, que consistía en perseguir un rayo de luz. Según Renn, lo que hace Einstein no es exactamente lo que se entiende por revolución científica, ya que no reemplaza un paradigma por otro nuevo sino que observa lo aceptado en su tiempo desde un punto de vista no especializado y filosófico, que se deriva de su educación. Y, en opinión de Martínez, Einstein no fue un genio y no descubrió la teoría de la relatividad especial en 1905 sino que la inventó.

Un hecho curioso es que la relatividad como área de la física tardó mucho en despegar, como recordó Bernard Schultz. Sin embargo, en la actualidad la Fundación Nacional de la Ciencia de EE UU dedica un cuarto de su presupuesto de fisica a la gravitación y para 2015 se habrán invertido más de 3.000 millones de dólares en detectores de ondas gravitacionales, aunque todavía no se haya logrado detectar directamente ninguna.

La reunión de Tenerife es la séptima de una serie sobre la historia de la relatividad que empezó en 1986, a instancias del historiador y editor de la obra de Einstein John Stachel, de la Universidad de Boston, quien recordó en La Orotava que de los dos conceptos del espacio-tiempo, el absoluto y el relativo, el segundo sale triunfante tras la revolución de la teoría de la relatividad general.

Esta reunión, la séptima, que terminó el pasado lunes, congregó a unas 70 personas, de 10 países distintos. Según Montesinos, que es catedrático de Matemáticas de enseñanza secundaria, es el segundo congreso de alto nivel que convoca la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia en sus casi seis años de existencia oficial: "La primera, en 2001, giró en torno a Galileo y fue entonces cuando Renn nos conoció. Ya nos hemos convertido en un referente de la historia de la ciencia en este país". La fundación, apoyada por los Gobiernos local y autonómico, lleva a cabo un amplio programa de divulgación titulado Einstein en la escuela con motivo del Año Mundial de la Física, ha convocado un encuentro asociado al congreso, sobre la enseñanza de la física relativista, y ha organizado una exposición junto al Museo de la Ciencia y el Cosmos y la Universidad de la Laguna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2005