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Reportaje:

Convulsión en el velódromo

Jaume Mas, el técnico milagro del ciclismo en pista, harto de la incompetencia federativa

El ciclismo español obtuvo en el velódromo olímpico de Atenas tres medallas. A una de ellas, la del as de la puntuación Joan Llaneras, se la podía considerar el fruto de un trabajo ferozmente individualista. Privado. De las otras dos, la del campeón del mundo de persecución, Sergi Escobar, y la del equipo de los 4 kilómetros, se podrían decir un par de cosas: una, que mostraron al mundo una imagen errónea, edulcorada, de lo que es la pista en España; otra, que en ellas pesó tanto el trabajo y el sacrificio de los deportistas -Escobar, Maeztu, Torrent y Castaño- como la obsesión, la pasión y el perfeccionismo de un técnico, Jaume Mas.

Terminados los Juegos, pasadas las elecciones que llevaron un nuevo equipo, presidido por Fulgencio Sánchez, a la federación española, Mas habló el 15 de diciembre con los nuevos responsables. Les dijo que quería que la federación creara una estructura para la pista a la altura de las medallas que se habían conseguido; les dijo que hacían falta técnicos para crear un equipo júnior y para las mujeres; les dijo que había que empezar a planificar el ciclo olímpico de Pekín 2008, que había que aprender de otros países, de Rusia, de Alemania, que llevaban ya 12 años preparando los próximo Juegos.

"Les dije que, si esto no cambiaba, después de los Campeonatos del Mundo de Los Ángeles [del 24 al 27 de este mes] dejaba la selección". "Se lo dije entonces y ahora lo repito con más motivo", añade Mas; "pedía mejor funcionamiento. Me cansé de decirlo y... nada".

Antes al contrario. Después de Atenas, la pista española sólo ha sido noticia negativa. Llaneras ha reñido públicamente con Mas y ha solicitado, hasta ahora infructuosamente, contar con un técnico privado, a su medida.

Más aún: el cuarteto de persecución, bronce en Grecia, no podrá competir en Los Ángeles por un error de la federación: el nuevo reglamento de la Unión Ciclista Internacional exigía participar previamente en las Copas del Mundo y, por diversas causas, no se acudió a la prueba de Sidney (Australia).

"Hay muy pocas posibilidades de que siga el 1 abril. En principio, sí, he dimitido", añade Mas, quien ha desarrollado una técnica propia de entrenamiento.

La federación cree que la situación no es tan grave, que no hay para tanto. "Hasta ahora se ha cumplido todo lo planificado y no tenemos constancia de que lo vaya a dejar", dice Eugenio Bermúdez, secretario federativo; "a Los Ángeles va también el presidente y allí hablarán. Lo de Llaneras se ha dejado aplazado hasta después de los Mundiales. En cuanto al error de la no inscripción, como dice el presidente, primero curaremos a los heridos, buscando invitaciones aunque no cubran al cuarteto, y después levantaremos el atestado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de marzo de 2005