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UN AÑO DESPUÉS DE LA MATANZA / 6

El infructuoso viaje en helicóptero de Trashorras a la vega del Tajuña

Los terroristas quemaron pruebas en la chimenea de la casucha

Los terroristas colocaron las bombas en los trenes y regresaron a la finca de Chinchón, donde siguieron escondidos "tres o cuatro días". El 13 de marzo, Jamal Ahmidan llamó al albañil Otman El Gnaut para terminar una obra que había comenzado en enero. Éste agarró el autobús 337 y se bajó, a eso de las cinco de la tarde, en una gasolinera de Cepsa, ya en Chinchón, donde El Chino lo recogió en un Opel Astra y lo llevó a la casa. Ese día, la policía ya tenía en su poder la tarjeta telefónica de la única bomba que pudo ser desactivada.

El análisis de esa tarjeta conducía sin lugar a dudas a una zona situada entre Morata de Tajuña, Chinchón y San Martín de la Vega. El 16 de marzo, durante una reunión de coordinación en el Ministerio del Interior, el entonces comisario general de Información, Jesús de la Morena, informó a los reunidos de que buscaban la guarida de los terroristas. El jefe del servicio de Información de la Guardia Civil, José Manuel García Varela, estaba allí, pero, según fuentes del instituto armado, no sabía que su gente había rondado la casucha.

Enseguida supo que, ese mismo día, el puesto de Chinchón había hecho nuevas comprobaciones sobre la casucha, y que incluso se había entrevistado de nuevo a la vecina que vio movimientos sospechosos. Incluso le contaron que habían visto a policías de uniforme por la zona. Pero, fuese como fuese, no relacionaron la casa con la investigación en marcha.

Los terroristas ya sabían que eran las personas más buscadas en ese momento, quizá algo menos que su mentor criminal, Osama Bin Laden. Sus caras empezaban a salir por televisión. Ya tenían alquiladas, desde el 8 de marzo, dos guaridas de reserva, una en Granada y otra en Leganés, a la que acabaron marchándose. Antes de partir, se pusieron a destruir pruebas. Hicieron un fuego en la chimenea de la casa al que tiraron algunos detonadores, envoltorios de explosivos y otros elementos que no pudieron recuperarse. Dejaron la casa hecha un basurero, llena de escombros y con una Kawasaki ZZR azul, matrícula 1454-BXG, abandonada junto a dos cascos. Allí sigue todo.

Cuando fue detenido el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, el 18 de marzo, le contó a la policía que había estado en la casa del terror, que situó cerca del parque de la Warner. Incluso les dijo que sabría reconocerla. Así que lo montaron en un helicóptero y se fueron a sobrevolar la vega del Tajuña. "Se sobrevoló la zona, incluso se pasó varias veces por encima de la vivienda, pero el Trashorras no marcó la casa", según fuentes de la investigación. El 26 de marzo, tras el infructuoso vuelo y un error de localización, la policía entró a registrarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de marzo de 2005