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Le tocó el turno al cardenal de La Habana

Los agentes de inmigración del aeropuerto de Miami no creen en príncipes, ni en cancilleres, ni tampoco en cardenales. El príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y el ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Rafael Bielsa, ya habían comprobado en el pasado los rigores y malos modos de los funcionarios de esta terminal aérea de la Florida, y ahora le tocó el turno al cardenal y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega. Fue la semana pasada, cuando el prelado llegó a Miami para una "visita familiar" de tres días. Según la Iglesia católica cubana, a su llegada al aeropuerto Ortega fue enviado a una oficina para viajeros con problemas en sus documentos, donde "tuvo una larga espera" antes de ser conducido a otro local para interrogarlo. "Quisieron abrirle una especie de expediente de peligrosidad, que comenzaba por una serie de preguntas que rehusó contestar". Ante la negativa del cardenal, que viajaba con un pasaporte diplomático emitido por el Estado Vaticano, el funcionario dijo que ésa era la única opción que tenía para entrar en Estados Unidos, a lo que Ortega respondió que tenía otra alternativa: regresar a Cuba de inmediato. Después de tres horas de trato "seco y descortés", el prelado fue autorizado a entrar a Miami sin someterse a interrogatorio alguno.... Y le ofrecieron las consabidas excusas.-

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