Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

No vengan a vivir a Montequinto

Leo con interés y desánimo una carta de Pedro Rubio de Mairena quejándose del ocultismo de la Consejera de Obras Públicas con motivo de las obras del metro. Yo soy uno de los vecinos de Montequinto, sufridores del proyecto de tranvía que nos quieren imponer en el barrio. Y digo imposición porque se hace sin voluntad de diálogo alguno, como Pedro reclama, y que motivan diversas acciones de protesta entre los vecinos del barrio. Es curiosa la coincidencia de hechos en tiempo y forma entre los vecinos de Mairena y Montequinto.

Antes de comprar mi casa en Condequinto, me tomé la molestia de preguntar al Ayuntamiento de Dos Hermanas sobre el proyecto del metro. He vivido temporadas en Madrid y he sufrido una vía de metro cercana, y sabía que era plazo de exposición pública. Todo fueron largas. Del Ayuntamiento me enviaban a la Junta, de la Junta a la oficina técnica, de ésta a cualquier otro sitio. Nadie sabía nada. Pedí cita con el concejal delegado de Montequinto sin éxito (eso sí, me preguntaban el tema de la entrevista...). Al final, una funcionaria me informó verbalmente de un trazado relativamente lejano a la vivienda interesado en comprar y me decidí. Al poco de vivir ahí, aparece una información en un diario y todos nos apresuramos a pedir más información. Lo mismo de hacía un año: largas.

Finalmente pude averiguar la copistería donde estaba el proyecto y donde debían comprar los planos las empresas interesadas en realizar ofertas. Tuve que hacerme pasar por empleado de una empresa constructora para conseguir los planos. Y así nos enteramos en Montequinto del trazado decidido al final de la exposición pública. ¿Ocultismo? No. Es absoluta sinvergonzonería. Todas las artes oscuras necesarias para que nos encontremos con el metro hecho a medida de pseudopolíticos que operan a espaldas de los ciudadanos y que en ocasiones mienten descaradamente (como se ha demostrado con la UPO). Muchos vecinos hemos invertido tiempo, dinero y futuro (toda una vida de hipotecas) en unas viviendas que en poco más de un año han perdido más de un 30% de su valor inicial. Cambiamos vistas de zonas verdes en un barrio residencial por una plataforma de vías, rejas, tendido eléctrico aéreo y pasos de peatones cada 50 metros. Si quieren venir a vivir en Montequinto... piénsenlo. Aquí no "merecemos un barrio mejor"".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2005