Reportaje:

Espontaneidad y energía

Un grupo de escolares interpreta la obra de dos artistas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga

"Es un bombardeo constante, no paran de intervenir porque cohibido no está en su vocabulario", explica la pedagoga Pilar Díaz. La espontaneidad de los niños, unida a una energía inagotable provocan la mezcla que critica sin pudor ni prejuicios la obra de dos artistas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. "Nos interesa que el museo no sea algo cerrado y aburrido, buscamos ese lado lúdico que está algo escondido y que los niños saben ver a la perfección", añade la responsable del taller La Casita de Papel, Inés Fernández.

Han sido 60 los niños, de entre seis y doce años, quienes han participado en este campamento urbano que busca que se familiaricen con el arte moderno y el trabajo en equipo. "Fomentamos la observación y la expresión oral de los niños. Buscamos que se interroguen a sí mismos y expresen sus reacciones ante el arte contemporáneo, que a menudo les desconcierta". Díaz, del departamento pedagógico, tiene a su cargo estos niños en varios talleres de hora y media en los que les enseña, orienta, y escucha con paciencia entre ceras y láminas de colores.

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En un aula trasera del museo, los niños asimilan e interactúan con la obra de los dos creadores que exponen estos días en el centro, Nuria Carrasco y José Noguero. Mientras que la mayoría de escolares disfrutan de la nieve en la Semana Blanca, Miguel, Carmen e Ignacio dibujan y discuten con pasión sobre por qué les gusta mucho o nada la obra expuesta, pero siempre la interpretan con trazos seguros cuando dibujan. La misión encomendada al taller es que visitar un museo y conocer la obra de nuevos artistas sea para ellos un ejercicio más de su asignatura llamada plástica. "¿Y esa casa por qué está ahí? ¿para qué sirve y a qué se dedica la familia?" Pilar inquiere sobre la exposición El patio de mi casa no es particular, de Nuria Carrasco. A continuación dibuja la suya con papel de seda, palillos de madera, y le da formas inverosímiles y muchos colores.

"No somos guías ni monitoras, pero siempre conseguimos que los niños se diviertan", explica Díaz. La filosofía del centro y las actividades diseñadas suelen tener itinerarios temáticos, relacionados con la obra expuesta en el museo, y su función es hacer el arte moderno accesible a todo tipo de público, no sólo a los niños. Estos talleres fueron creados en 2003, y desde entonces ha acudido la quinta parte de los visitantes del centro: 23.000 personas. "Una barbaridad", afirma el director del centro Fernando Francés.

El director explica que intentan bajar al artista del pedestal en el que muchas veces se le sitúa, y por eso el próximo taller tendrá por título Tócale, en alusión al impulso que debe acercar al espectador al artista. "Ciertos creadores se echaron para atrás y no fueran capaces de enfrentarse a los niños cara a cara en estos talleres. No es tan sencillo", apunta el director.

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"La mayor satisfacción es la gran respuesta del público, que nos desborda", concluye Díaz.

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