Los agujeros negros dejan de crecer al agotar la materia

De monstruos inabarcables e incomprensibles a elementos comunes e imprescindibles para entender la evolución del Universo. El aumento del conocimiento en los últimos años ha cambiado así la percepción de los agujeros negros, y el último paso es la confirmación de que los mayores entre los grandes no han crecido desde hace miles de millones de años, por falta de materia a su alrededor que engullir, y que han jugado un papel importante en la formación de las estrellas de las galaxias que los albergan.

Los agujeros negros supermasivos, los que se ocultan tras densas nubes de gas y materia en el centro de las galaxias, son de dos tipos, han hallado astrónomos que han estudiado una zona del cielo con el telescopio espacial Chandra. Los más grandes y antiguos nacieron y maduraron hasta cierto tamaño y luego pararon su crecimiento. Los otros, más comunes, están creciendo todavía y su masa es menor que 100 millones la del Sol.

Violenta fusión

Los primeros pueden sobrepasar los 1.000 millones de masas solares y habrían alcanzado un gran tamaño muy rápidamente, cuando se formaron las primeras galaxias tras la Gran Explosión. Una simulación publicada recientemente en Nature indica que en realidad serían el fruto de la fusión de al menos dos agujeros negros al chocar jóvenes galaxias, un fenómeno común en el universo temprano. Al fusionarse, la violencia del fenómeno habría dispersado las nubes de polvo y gas hacia los confines de la nueva galaxia, habría contribuido a la formación de nuevas estrellas y habría privado de alimento al nuevo y mayor agujero negro en su centro. Otro estudio indica que, en un caso al menos, un cuásar tan distante que se observa ahora como era cuando el universo sólo tenía 800 millones de años, el agujero negro en el centro de una galaxia ya existía cuando no se habían apenas formado estrellas en esa galaxia.

La observación en rayos X del universo profundo con los dos últimos satélites lanzados que ven en este rango del espectro, el XMM Newton europeo y el Chandra estadounidense, está permitiendo estudiar los agujeros negros como nunca antes, explican estos astrónomos, que publicarán su trabajo en la revista The Astronomical Journal.

Representación de un agujero negro.
Representación de un agujero negro.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS