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Un 20% de la hormona de crecimiento se desvía al mercado negro del dopaje

El Ministerio de Sanidad ha retirado el producto de las farmacias para luchar contra el fraude

Carlos Arribas

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha detectado que el 20% de la hormona del crecimiento que se vendió en España en el año 2004 se hizo al margen de la receta oficial, es decir, que unos 37.000 envases de los 186.000 comercializados por media docena de laboratorios pasaron al mercado negro. La hormona de crecimiento, por sus efectos anabolizantes y reductores de grasa, es uno de los productos dopantes más en boga. El Ministerio de Sanidad tiene ya prevista la retirada de las farmacias de la eritropoietina, la famosa EPO.

Como parte del programa de la lucha contra el dopaje, el Ministerio de Sanidad y Consumo decidió a finales de 2004 retirar de las farmacias y calificarlas como medicamentos de uso hospitalario la media docena de especialidades con hormona de crecimiento o somatropina, su denominación común internacional, autorizadas en España.

Igualmente, dentro de ese plan y de las medidas puestas en marcha por el Consejo Superior de Deportes (CSD) contra el dopaje, Sanidad también tiene previsto retirar de las farmacias la eritropoietina, la EPO, de cuyo extenso uso fraudulento se tiene constancia aunque no se haya cuantificado.

"No tenemos pruebas para afirmar que este 20% de somatropina se desvíe únicamente hacia el dopaje porque no ha habido una investigación policial, sino un cotejo entre lo comercializado por los laboratorios y las recetas expedidas", advierte un portavoz de Sanidad, "pero, evidentemente, su destino más lógico es el del dopaje".

En Sanidad explican que la forma más habitual de procurarse de forma fraudulenta la hormona del crecimiento, una especialidad cara -el precio de venta al público medio de cada envase en 2004 fue de unos 280 euros, aunque en el mercado negro se pudo multiplicar por 10-, es a través del robo o la falsificación de recetas y visados y que por eso decidieron retirar del canal farmacéutico su distribución, aunque también reconocen que otra vía es el robo o la sustracción en las farmacias hospitalarias. La somatropina está indicada en niños con problemas de crecimiento, así como en enfermos de sida que necesiten recuperar la masa muscular.

Aunque la cifra de 37.000 envases desviados en un solo año, en un solo país, pueda parecer espectacular, no deja de ser, según los expertos, la punta del iceberg del problema. "La hormona del crecimiento es un producto muy utilizado no sólo por los deportistas profesionales, sino también por los ciudadanos asiduos a los gimnasios de musculación o por personas mayores de 50 años que la utilizan para frenar el envejecimiento", explica un experto en dopaje. "La vía de comercialización más habitual es Internet, donde se multiplican las ofertas, y suelen contar con somatropina procedente de Andorra, Suramérica o los países del Este de Europa". Una de estas redes de venta de hormona de crecimiento por Internet fue desarticulada por la policía española en agosto pasado. Se detuvo a más de 100 personas que actuaban en más de 30 provincias. El sumario, abierto por un juzgado de Málaga, aún no ha sido terminado.

En las competiciones deportivas, la hormona de crecimiento sólo se busca desde los pasados Juegos Olímpicos de Atenas, cuando la Agencia Mundial Antidopaje estrenó el método de detección. La somatropina sólo se halla en la sangre y sólo en los deportistas que la hayan utilizado 48 horas antes, por lo que todavía no se ha declarado ningún positivo.

"Es normal que no se haya encontrado ningún positivo en competición. Eso no quiere decir que no se utilice la hormona del crecimiento", explica Juan Manuel Alonso, director de la Comisión Antidopaje de la Federación Internacional de Atletismo; "los deportistas la usan habitualmente durante el periodo de entrenamiento y preparación y, cuando se acerca la competición, dejan de usarla. Por eso sólo se encontrará en los controles por sorpresa fuera de los campeonatos".

El mismo patrón se deberá seguir para lograr detectar más positivos de EPO, ya que los deportistas tramposos han aprendido también a disimular los parámetros sanguíneos delatores utilizando dosis muy pequeñas durante muchos días. Así, los expertos, que antes se basaban en las cuentas anormales de reticulocitos, hematocrito o hemoglobina, se ven ahora despistados. "Cuando se acerca la competición y los controles, los deportistas dejan de usar EPO y recurren a las autotransfusiones de sangre, que aún no se pueden detectar", agrega Alonso; "así que la mejor forma de encontrarlos", insiste, "será la multiplicación de los controles por sorpresa".

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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