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El fiscal rebaja la pena a un hombre que prometía curar el cáncer

El fiscal rebajó ayer de 28 a 16 meses de cárcel su petición de condena para un curandero acusado de intrusismo profesional, ya que retiró los cargos por tráfico de drogas derivado de algunos gramos de cannabis encontrados en su consulta. El juicio quedó visto para sentencia en el Juzgado Penal número 2 de Sevilla, donde el acusado J. J. L. G. utilizó su derecho a la última palabra para afirmar: "Llevo la gracia en la sangre y cuando alguien me pide ayuda se la tengo que dar, a no ser que el juez o Dios me lo impidan".

La fiscal mantuvo su petición de ocho meses de cárcel por intrusismo o otros ocho meses por un delito contra la salud pública derivada de las mezclas medicinales que elaboraba el acusado, mientras que el Colegio de Médicos de Sevilla, que denunció el caso ante los tribunales, solicitó un total de cuatro años de cárcel pues añade el delito de estafa.

J. J. L. G. está acusado de haber puesto unos carteles en el ambulatorio de Las Candelarias, en los que se identificaba con un número del Colegio de Médicos de Sevilla perteneciente a un facultativo fallecido, y aseguraba tener una vacuna infalible contra el cáncer al precio de 25 euros cada sesión. Además, en su domicilio del Cerro del Aguila tenía otra placa en la que se identificaba como "Titulado Superior en Terapias Biológicas" y "simulaba una consulta médica con camilla y productos farmacéuticos a la vista", según el fiscal.

En su informe, el fiscal recordó que todos los pacientes "acudieron a él en demanda de soluciones terapéuticas a problemas de salud", por lo que el acusado "invadió funciones reservadas a profesionales de la medicina". Además le acusó de haber elaborado "productos para la salud sin ningún tipo de control".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2005