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Llorenç Capdevila cierra su trilogía sobre la Edad Media con 'Ànima de llop'

"Es un personaje insolidario. No es perverso, sino instintivo". Así define Llorenç Capdevila (Alpicat, Segrià, 1969) a Jaume Bru, el irascible protagonista de su última novela, Ànima de llop (Proa). Bru se convierte en el héroe del pueblo cuando mata al lobo que diezma los rebaños de su comarca. Por eso será conocido a partir de entonces como el Matallops. A pesar de su acción benefactora, el joven desconoce la bondad. Es un auténtico desalmado sin sentimientos.

Ambientado en las dos grandes revoluciones campesinas del siglo XV, que enfrentaron a los campesinos catalanes contra sus señores feudales a causa de los impuestos abusivos, el libro detalla el proceso de humanización del salvaje personaje, capaz de todas las traiciones. Todo cambiará cuando el iracundo se enamore. "Le humanizan el amor, la amistad y sus propias vivencias en la guerra. Sin duda, el amor es el acicate más importante, pero no el único", afirmó Capdevila en la presentación de la obra. "Al contemplar las atrocidades que cometen otros, reflexiona sobre su propia crueldad. El proceso de degradación del personaje es tan grande que fui incapaz de redimirlo. Hay arrepentimiento, pero no redención".

Con esta novela, Capdevila cierra su trilogía sobre la Baja Edad Media, iniciada con El color del crepuscle (Columna, 2001).

Ànima de llop obtuvo el año pasado el VI Premio El Lector de l'Odissea, dotado con 12.000 euros. Este galardón, convocado por la librería de Vilafranca del Penedès que le da nombre, tiene una peculiaridad. Un centenar de lectores vinculados al establecimiento seleccionan cuatro obras finalistas. Con posterioridad, un jurado elige la novela ganadora. Los 100 lectores, que también están representados en el jurado, contribuyen con 30 euros cada uno a la dotación del premio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de enero de 2005