Cartas al director
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La inseguridad del Yak-42

Dieciocho meses después del fatal "accidente", parece que se ha olvidado lo siguiente: primero, que el Yak-42 tenía un alto índice de siniestralidad. En su historial constaban seis accidentes previos con 439 fallecidos. Los antecedentes eran lo bastante trágicos para no haberlo contratado. El que se hiciera a través de Namsa no exime de sus obligaciones a Defensa. Como dijo el ex ministro Trillo: "La subcontratación de un vuelo no releva al contratista de su responsabilidad". Segundo, los Hércules llevan viajando a Bosnia y Kosovo desde hace años. Pero también lo hicieron, antes del accidente, a Kabul y Manás. La incomodidad de este avión nunca se tuvo en cuenta, ni los militares protestaron. Tercero, no creo que las compañías no quisieran volar a zonas de conflicto. Mi marido volvió de Bosnia en un avión de Air Europa y ahora viajan a Kabul sin problemas. Cuarto, los militares elevaron un gran número de quejas sobre los aviones ex soviéticos, al menos 14, además de dos informes, uno de un comandante del CNI y otro de un capitán del Ejército del Aire, que "no han aparecido". A Noruega le bastó una queja para cancelar el contrato.

A estas alturas, considerar el Yak-42 un avión seguro me parece un insulto a la inteligencia. Queremos que se esclarezcan los hechos y que todos los responsables den explicaciones ante la justicia y una comisión de investigación parlamentaria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 29 de diciembre de 2004.

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