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Crítica:POP | Mojo Project

Música para bailar

Confirmando las excelentes expectativas que surgieron cuando este numeroso combo se dio a conocer, Mojo Project va afianzándose tanto en disco como en directo. En disco porque, con la que está cayendo en la industria musical y militando por necesidad en una pequeña compañía, sus ventas son más que razonables. En directo porque a lo largo de este año se han hinchado a dar conciertos ganándose el respeto de gran parte de la crítica y viendo cómo aumenta la afluencia de espectadores. Buena culpa la tiene la fórmula festiva y tremendamente bailable que África Gallego y los suyos practican sin un ápice de conformismo y sin doblegarse en absoluto a los santones del marketing.

De tal modo, la actuación que la banda dio ante sus paisanos de Madrid concitó a una numerosa amalgama de espectadores de todas las edades, extracciones sociales y gustos diversos. Esto dice mucho acerca de una banda que ha alcanzado el calificativo "para todos los públicos" sin rebajar sus propuestas. Cierto es que, como sucede con tantos grupos españoles, el hecho de expresarse musicalmente en inglés les resta posibilidades de conexión, pero no lo es menos que las incursiones de Mojo Project en sonidos más autóctonos e, incluso, flamencos, les ayuda a abrir otros frentes de interés ante el mercado interior y exterior.

Mojo Project

África Gallego (voz, flauta y cajón), Miguel Pantaleón (bajo), Alejandro Acosta (DJ y programaciones), Goiko Martínez (batería), Carlos Murillo (guitarra), Óscar Ortega (percusión), Isis Montero (teclados) y Polita Buika (coros). Sala Arena. Madrid, 21 de diciembre.

En la actuación que es motivo de esta crónica la banda demostró que su nivel de directo comienza a ser impresionante, que cada vez las programaciones cobran un sentido mayor y son más coherentes con la música extraída de los instrumentos convencionales y que África sigue sin tener parangón como vocalista: valiente, dinámica, con riqueza de armonías y matices melódicos y un carisma ya suficientemente reconocible.

La fórmula musical sigue siendo de base mestiza, aunque el funk baña la mayor parte de su sonido, haciéndolo tremendamente actual y divertido. En cuanto a las canciones, cabe destacar el tramo final del concierto -Tell me why y Mi luna- que, aparte de ser lo suficientemente festivo como para no dejar a ningún espectador inmóvil, dan una idea del eclecticismo y el amplio abanico de estilos que Mojo Project pueden abarcar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 2004