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Crónica:FÚTBOL | 17ª jornada de Liga

El Betis derrota al Atlético y Lopera se queda con Joaquín

El Betis se ha dedicado a confundir a los suyos sobre Joaquín y con Joaquín como colaborador. La directiva eligió los días previos al derby con el Sevilla para hacer correr por las bocas de toda Europa el rumor de que el joven extremo tenía todas las papeletas para irse al londinense Chelsea. Anunciar el debilitamiento evidente del equipo justo antes de un encuentro así era, cuando menos, peculiar. Tras la victoria sobre el Atlético, Manuel Ruiz de Lopera, su presidente, atendió a la prensa antes que nadie para decir que Joaquín se queda: "Yo dije que jugaría con la camiseta del Betis contra el Sevilla y el Atlético. Como no le dejaron hacerlo contra el Sevilla, no será traspasado al menos hasta que juegue con ella contra el Sevilla". Para troncharse.

BETIS 1 - ATLÉTICO 0

Betis: Doblas; Melli, Juanito, Rivas, Tais (Varela, m. 67); Assunção, Arzu; Joaquín (Benjamín, m. 83), Edú, Fernando (Cañas, m. 65); y Oliveira.

Atlético: Leo Franco; Aguilera, Pablo, Perea (Paunovic, m. 79), Sergi (Mussampa, m. 60); Luccin, Sosa (Jorge, m. 46), Ibagaza, Antonio López; Salva y Fernando Torres.

Gol: 1-0. M. 7. Joaquín, a pase de Edú.

Árbitro: Iturralde. Amonestó a Edú y Pablo y expulsó por doble amonestación a Juanito (m. 76).

Unos 30.000 espectadores, el martes por la noche, en el estadio Ruiz de Lopera.

Joaquín hizo un partidazo, para el que contó con la ayuda de Sergi, que dio muestras suficientes de estar muy por debajo de la media de su carrera. A los siete minutos, el extremo gaditano marcó un gol que le dejó a placer Edú tras una colada en diagonal de mérito. Ahí empezó su festival.

En otra jugada, esta vez por la izquierda del ataque verdiblanco, dejó de nuevo en evidencia a Sergi y aprovechó para humillar también a Perea. Se coló, pero a Arzu le temblaron las canillas y, en vez de chutar ante su centro, optó por un incómodo pase a Fernando, que tan sólo pudo tirarla mansa para que la atrapara Leo Franco.

El Atlético comenzó con buenas maneras, pero se esfumaron tan pronto como Salva, en el minuto 5, no supo qué hacer con una de esas pelotas que parecen diseñadas para un guerrillero como él. La dependencia del equipo de Fernando Torres y el tempranero gol de Joaquín pudieron con el cuadro de Ferrando, que sacrifica el fútbol posible de su medular con ligereza, que pone el pelotazo en la zona en la que vive Torres con demasiada frecuencia y escasa pertinencia. Parece que eso está disculpado, que está siempre bien, que no hay un verdadero plan alternativo.

En la segunda mitad, el Atlético sí se fue a por un cuadro que sólo había demostrado tener a un hipermotivado jugador dentro de un grupo descompensado. Pero ni la entrada de Musampa ni la de Paunovic llevaron el gol a los atléticos. Los del Manzanares dejaron de nuevo escapar una pieza fácil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 2004