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Reportaje:

Una fortuna en busca de dueño

La lotería de Navidad reparte hoy más de 1.800 millones en premios

Una pareja hacía cola hace unos años para conseguir un número de Navidad frente a una administración de lotería. No se conocían, pero empezaron a hablar sobre el número con el que esperaban conseguir sus sueños en el sorteo extraordinario. El premio gordo no lo lograron, pero de ese fortuito encuentro surgió un matrimonio y, posteriormente, una niña. La anécdota la cuenta Concha Corona, al frente de la administración Doña Manolita, ubicada desde 1931 en la Gran Vía, y que ha vendido este año 94.000 billetes. Es una muestra de que la ilusión consiste en algo más que los premios en metálico.

Fechas de nacimientos, casamientos, defunciones y hasta acontecimientos como el proyecto olímpico de Madrid 2012 son objeto de preferencia -incluso de superstición- a la hora de elegir un número de lotería de Navidad. Todos quieren conseguir un pellizco de los 1.801,8 millones de euros, repartidos en 20.317.050 premios, que se sortean este año. Al gordo le corresponden 390 millones (dos a la serie); al segundo, 187,2 millones (960.000 euros por serie), y al tercero, 93,6 millones (480.000 euros por serie). Hay también dos cuartos premios de 200.000 euros a la serie, y cuatro quintos de 48.000 euros por serie... más la pedrea, aproximaciones, terminaciones y reintegros.

Desde que nació el sorteo navideño, en 1812, sólo el número 15.640 ha recibido dos veces el 'gordo'

Desde que el 18 de diciembre de 1812 se celebró el primer sorteo de Navidad, las esperanzas y los sueños de millones de personas han pasado por que la papeleta, el décimo o los billetes que cada uno guardaba en la cartera, o a buen recaudo en un escondrijo en casa, le dieran la oportunidad de cambiar de vida.

Javier Gabriel es propietario de La Bruixa d'Or, en Sort (Lleida), la administración que en 2003 vendió más lotería en el sorteo de Navidad. De allí han salido este año 150.000 billetes. El papel se agotó hace dos meses. Gabriel cree que su oficio le confiere un posición privilegiada: "Soy el intermediario entre la suerte y gente de todo tipo, como una señora de 90 años de un pueblecito de 20 vecinos del País Vasco, que hizo a su hija de 60 años venir aquí a por un número, y que yo se lo firmara".

Ya han pasado 18 años desde que este hombre le plantease a su padre, con negocios de tabacos, joyas, artículos deportivos, "y cansado de tanto trabajo" la idea de abrir una administración de lotería: "No se lo creía, pensaba que era un capricho como cuando era pequeño y le hice vender chicles".

Pero él estaba convencido de que con la lotería podría hacer más cosas que ganar dinero. "Te sensibilizas, la gente llega con mucha ilusión, y aunque no consiga un gran premio, puede hacer cosas que, de otra forma, no podría pagar", añade. Cuando a las nueve de la mañana los niños -y desde 1984 niñas- de San Ildefonso comiencen a sacar las bolas de los bombos de los números y de los premios, habrá millones de españoles clavados ante la pantalla del televisor o el receptor de radio dispuestos a seguir las tres horas del sorteo. Los premios se juegan entre 66.000 números o billetes, de cada uno de los cuales hay 195 series, cinco más que el año pasado. La terminación del gordo más repetida en toda la historia del sorteo es el 5, que ha salido en 30 ocasiones. El único número que ha conseguido el premio dos veces es el 15.640, como sucedió en 1956 y 1978. En cambio, nunca ha correspondido a cifras que empiecen por 27, 37, 39, 41, 44, 51, 54, 62 o 64.

Las ventas para este sorteo han alcanzado, según los datos provisionales de Loterías y Apuestas del Estado, más de 2.378 millones de euros, lo que supone un aumento del 5,2% respecto a 2003. Madrid, con 422,5 millones de euros, es la región que más juega, seguida de Cataluña (

381,5 millones) y la Comunidad Valenciana (296,3). En el otro extremo, La Rioja (21,7 millones), Navarra (27,2) y Cantabria (30,6) son los que menos se gastan.

La pareja que se conoció en la cola de la administración, y que este año han hecho participaciones en las que reproducen el carné de identidad de su pequeña, tal vez pueda hoy celebrar algo más que la ilusión de haberse conocido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de diciembre de 2004