_
_
_
_
Reportaje:FÚTBOL | 17ª jornada de Liga

El huracán racheado

Ajeno al supuesto interés del Chelsea por él, Joaquín fue generoso con su juego en el 'derby' sevillano

El zancudo ocupante habitual del ala derecha del ataque del Betis, conocido como Joaquín, jugó el domingo muy bien en casa del archienemigo, el Sevilla. Ofreció calidad y punzón. Sobre todo, en las diagonales fulgurantes con las que suele aprovecharse del determinismo que muestran los defensores que sólo saben orientarse entre las perpendiculares líneas del fondo y el lateral.

El domingo logró juguetear con el tiempo en la jugada que le sirvió a Fernando para marcar el gol del empate, a la postre estéril, en el derby del Sánchez Pizjuán, que su equipo perdió (2-1). Corrió como una centella, desbordó a uno y otro hasta que a Aitor Ocio tan sólo le quedó la opción de tirarse al suelo para intentar evitar el centro del extremo bético. Pero Joaquín se detuvo y mandó a freír espárragos a más de una dimensión de la Física mientras Ocio se deslizaba, esclavo de las mismas, fuera del terreno. Torció la pierna desde la cadera y picó el balón hacia quien podía convertirlo en gol. Joaquín es un espléndido futbolista. Pero no siempre.

Visto por la parte buena, es creativo. Pero, por la mala, puede ser considerado inconstante
Más información
Arrecia la greña de las camisetas

Visto por la parte buena, se diría que Joaquín es un jugador creativo, al que se le puede perdonar que sólo funcione a rachas por el poder que tienen éstas cuando se producen. Pero, si se le juzga con mayor exigencia, puede ser considerado como un jugador inconstante, con todos lo ingredientes para hacer un guiso aunque a veces se limite a poner sobre la mesa sopa de sobre. Es un futbolista natural. Su talento es mucho y con eso parece bastarle. Le falta el perfeccionismo del obrero.

Ahora cobra un millón de las antiguas pesetas al día y ha llevado a su familia a un nivel de bienestar que nunca habría soñado. Su tío le llevó a una prueba del Betis juvenil cuando lo que le apetecía al chaval era ser torero. Desde que debutó en el primer equipo, en Segunda, casi siempre ha sido el mejor y el favorito de su equipo y siempre acaba entre los mejores pasadores de la Liga.

Como muchas veces antes, con el Madrid, el Manchester United o el Juventus de por medio, vuelven los rumores sobre su marcha al extranjero, al Chelsea, inglés por entre 35 y 40 millones de euros. Dicen."Yo sólo digo que no va a ser mi último derby", aseguró tras el partido contra el Sevilla. El entrenador del equipo londinense, José Mourinho, niega su interés y el presidente bético, Manuel Ruiz de Lopera, lo alienta, luego todo es posible.

Esté donde esté, Joaquín es el proyecto perfecto de gran jugador. Su crecimiento parece haberse estancado entre los mimos de los béticos, siempre tolerantes con sus apagones. Ojalá el compromiso que mostró ante el Sevilla no sea sólo eso, sino más bien el esperado estirón hacia la madurez.

Joaquín canta un gol con el Betis.
Joaquín canta un gol con el Betis.EFE

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_