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Crónica:FÚTBOL | 16ª jornada de Liga

El Valencia le echa el lazo al Barça

Los azulgrana ceden el primer empate en el Camp Nou en un partido especialmente exigente

Trastabillaba últimamente el Barcelona y el Valencia le puso la zancadilla en el Camp Nou, que registró el primer empate del curso después de contar siete victorias consecutivas. En situaciones de apuro, como la que se acabó por presentar ayer, no hay peor enemigo que el equipo de Mestalla, y más para el Barça, que se la tiene jurada desde que Ranieri y el Piojo López le arruninaron la carrera a Van Gaal. En un partido especialmente exigente, el plantel del entrenador romano le volvió a meter la camisa de fuerza al cuadro azulgrana, y si no le tumbó en un rincón del cuadrilátero después de un directo afortunado de Fiore fue por el juego de piernas de Ronaldinho, que le sacó un penalti al árbitro cuando el Barça había perdido a Victor Valdés, expulsado por que se le fue la mano fuera del área grande.

BARCELONA 1 - VALENCIA 1

Barcelona: Víctor Valdés; Belletti, Puyol, Oleguer, Van Bronckhorst; Xavi (Rubén, m. 74), Márquez, Deco; Iniesta, Eto'o y Ronaldinho.

Valencia: Cañizares; Curro Torres, David Navarro, Caneira, Moretti; Marchena, Baraja; Angulo, Fiore (Aymar, m. 85), Vicente (Xisco, m. 86); y Corradi.

Goles: 0-1. M. 62. Fiore atrapa un rebote de Xavi que, tras dar en Baraja, habilita al italiano para, totalmente solo, superar a Valdés. 1-1. M. 79. Ronaldinho transforma el penalti señalado por el árbitro, después de que el propio delantero brasileño, perseguido por Angulo, cayese en el área.

Árbitro: Puentes Leira. Mostró la tarjeta amarilla a Xavi, David Navarro, Marchena, Caneira, Deco, Cañizares y Aimar. En el minuto 73, expulsó a Víctor Valdés, con tarjeta roja directa, por coger el balón con las manos fuera del área.

Camp Nou. Unos 71.000 espectadores. Presenció el partido desde el palco el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall. Antes del encuentro se guardó un minuto de silencio por la muerte de Andreu Bosch, exjugador del Barcelona.

El planteamiento físico de Ranieri destempló a un Barça que atrapó el empate de penalti

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El Valencia procuró llevar el partido al terreno físico desde que cantó la alineación, que para nada tuvo en cuenta a Aimar, un futbolista demasiado exquisito para el gusto áspero de Ranieri. Al técnico italiano le encanta el cuerpo a cuerpo y el trapío. Aunque se supone que trabaja los partidos para ganarlos en un córner o una falta, el Valencia fue anoche a por el Barcelona con un despliegue y una determinación sorprendentes. Defendió muy arriba, presionó en el medio campo, corrió en ataque y le dio al partido un ritmo muy alto. Quería desfondar al Barça.

Los azulgrana, sin embargo, no se dejaron intimidar y acabaron por domar la refriega. El suyo es un equipo de bricolage, más que nada por su tendencia a los apoyos continuos, al toque, al pase multiplicador, repleto como está de futbolistas que juegan por dentro a la espera de que los laterarles y extremos rompan por fuera. Las maniobras de Eto'o y Ronaldinho fueron en este sentido desequilibrantes para darle aire al plantel y espantar a Cañizares en su 35 aniversario.

Empeñado como estaba el Valencia en jugar en la cancha del Barça, había mucho campo por correr, circunstancia que agradecieron sobre todo Eto'o, Belletti, Iniesta y Ronaldinho. Tuvo más llegada el Barcelona, capaz de jugar por igual en corto que en largo, frente a la pujanza de un contrario menos veloz y, sin embargo, igualmente intimidador por grande y poderoso y también por hábil por su tendencia a atacar a Gio, señalado siempre como el zaguero más débil del cuadro catalán.

Así las cosas, el partido tuvo tanta intensidad como vértigo, demasiada velocidad para un árbitro muy lento y sobrepasado, incapaz de discernir el engaño de la acción punible. Los futbolistas pelearon por cada pelota como si fuera la última del encuentro. Las idas y venidas de unos y otros fueron tan constantes como eléctricas. No había otra manera de abortar la jugada que tirar al futbolista. Los azulgrana marcaban las faltas en la medular y los valencianistas en el balcón del área, señal inequívoca de que el Barça iba ganando terreno, cada vez más puesto, siempre ganador en cualquier comparativa, a excepción de la de agravios comparativos puesto que si Puentes Leira le birló un penalti a Eto'o también le perdonó la expulsión a Xavi.

El Valencia fue encogiendo de mala manera en la misma medidaque el Barça se iba inflando. Al buen fútbol combinativo de los azulgrana, con Iniesta entre los principales peloteros, le faltaba sólo el picante del remate. Apuntaba y mucho y, sin embargo, no atinaba a meter la pelota entre los tres palos para suerte de Ranieri, que gritaba a pie de campo como un militar arenga a su tropa, confiado exclusivamente a la estadística: cuatro victorias consecutivas, cinco partidos sin encajar un gol y dos victorias y un empates en las tres últimas salidas al Camp Nou. La paciencia y también la fortuna le sonrió. Un rechace de Xavio dio en Baraja y habilitó a Fiore, que se quedó solo ante el portero, vencido por el toque sutil del italiano.

El gol atontó al Barcelona, que perdió la calma y acabó por momentos atrapado por la confusión. Valdés se lio ante el acoso de Angulo y se ganó la tarjeta roja por coger el balón con la mano fuera del área. La expulsión marcó el último tramo del partido, que se enredó de mala manera, con el colegiado descolocado en cada jugada y los futbolistas desafiandose en cada jugada. Del desconcierto sacó provecho Ronaldinho, que se desplomó en el área ante el empuje de Angulo. El árbitro se espantó y pitó sorprendentemente un penalti que el propio brasileño transformó.

El partido dio para que uno y otro equipo mantuvieran todavía un buen rato su dialéctica. El marcador, sin embargo, ya no se alteró y el Barcelona encalló en su propia cancha. El Valencia de Ranieri supo meterle en un buen lio y, por más vueltas que le dió a la contienda, el equipo de Rijkaard no encontró la puerta de salida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de diciembre de 2004