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CARTAS AL DIRECTOR

El conductor imperfecto

Somos conductores imperfectos. Así lo debieron de entender las autoridades suecas cuando, hace años, decidieron centrar sus estrategias de seguridad vial en el estudio de los errores del ser humano en la conducción. Fruto de tal premisa ha sido un compromiso de sus autoridades por el cual las carreteras y las tecnologías han de adaptarse, en lo posible, a los errores de conducción, analizando sus causas y proponiendo pequeñas mejoras. Resultado: el número de muertos por carretera más bajo de Europa.

En España, las recientes e impactantes campañas de Tráfico han incidido sobre todo -aunque no únicamente- en la responsabilidad del conductor cuando comete un error o una imprudencia, comportamiento que le puede provocar la muerte o graves heridas de por vida. El eslogan "tú conduces, tú decides" recuerda inmediatamente a otros como "en tu mano está" o "de ti depende" de otras campañas, en los que, sea para prevenir accidentes, sea para recuperar el medio ambiente o para consumir de modo responsable, los organismos públicos nacionales y/o autonómicos trasladan al ciudadano la responsabilidad de sus actos, advirtiéndoles que de ellos se derivarán las consecuencias. En el asunto que nos trata, por lo general funestas. Resultado: un debate sobre la educación vial casi siempre al borde de la paranoia y la cotidiana tragedia en las carreteras.

El ejemplo sueco ilustra sobre un Estado que coloca al ser humano en el centro de su sistema y que aplica medidas correctoras en sus infraestructuras, dirigidas siempre a un conductor imperfecto. Multas para quien no tiene en cuenta sus deberes como conductor, sí, por supuesto. Pero el cambio de las conciencias que parece necesario para darle la vuelta a esta tragedia requiere de una Administración que lidere una labor educativa, y le obliga a elaborar estrategias y anunciar medidas efectivas que velen, además, por los derechos de unos conductores que -qué le vamos a hacer- cometemos errores. Porque ¿no es una tremenda injusticia que un solo error humano en la conducción se pague en ocasiones con la vida?

Durante estos días se da en los medios una serie de advertencias a los motoristas sobre una correcta conducción, entre las que se nombra el que se tenga cuidado al pasar sobre algunos pasos de cebra, "ya que resbalan". Es un detalle que, ya que no se va a poner remedio cambiando los pasos, al menos se nos avise de dónde está el peligro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de diciembre de 2004