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CARTAS AL DIRECTOR

¿Adónde vamos?

Hoy estoy bastante triste, y no es por el hecho de que esté nublado en Almería, algo nada habitual. No. Estoy triste por los recientes acontecimientos vividos en nuestro país, España. Un día como hoy, en el que celebramos 26 años de Constitución, veo cómo seguimos tropezando en las mismas piedras, veo cómo el pasado está cada vez más cerca de repetirse. ¿Somos tan tontos como para no aprender de nuestros errores? Parece que sí.

Yo vivo junto a la plaza de España, donde se ha encontrado recientemente un explosivo que tenía previsto explotar hoy en Almería. No tengo que vivir ni en el País Vasco, ni en Cataluña, ni en Madrid, para correr la suerte de morir por un grupo que no entiende ni acepta la democracia. Este grupo no ataca a unas comunidades, ataca a su conjunto, a España.

Pero eso no es lo que me entristece. Me entristece más que unos partidos que se definen democráticos no celebren este día, o que otros se apropien de la Constitución de todos y nos tachen al resto de conspiradores dictatoriales, como hizo el señor Zaplana tras su espantada del Congreso de los Diputados. O que la Conferencia Episcopal vuelva a meter a Dios en política como en el régimen franquista que apoyó. ¿Adónde vamos? O, mejor dicho, ¿adónde volvemos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004