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Escritores exploran los caminos de la poesía de Ángel González

La segunda jornada dedicada al autor registra un lleno de público en Granada

Las jornadas en homenaje al poeta Ángel González, galardonado con el primer Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, que desde el pasado martes se celebran en Granada, recibieron ayer a invitados ilustres como Pere Rovira, Julio Neira, Javier Rioyo y Benjamín Prado. Todos ellos se dedicaron a explorar los ricos y variados caminos por los que se desarrolla la poesía de Ángel González.

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de la ciudad se quedó pequeño ante la expectación creada en torno a las sesiones. El público, que en muchos casos tuvo que permanecer de pie más de dos horas, volvió a mostrarse entusiasta ante la iniciativa del premio Federico García Lorca, promovida por el concejal de Cultura, Juan García Montero. El momento gris de la tarde fue cuando la organización confirmó que el cantante Joaquín Sabina había disculpado su asistencia por "encontrarse indispuesto", lo que dejó a muchos de sus incondicionales con la miel en los labios.

Las sesiones de ayer se iniciaron con una conferencia del poeta catalán Pere Rovira, que continuó con el análisis de la obra de González iniciado el martes por Antonio Jiménez Millán. Rovira mostró su admiración hacia la poesía del asturiano, del que dijo haber aprendido a "encontrar el tono con el que se deben decir las cosas sin perder la compostura ni el pudor". Además, destacó que en los versos de González "se ha ido produciendo un acercamiento hacia lo personal, lo que no quiere decir que dejara de preocuparle lo social".

A continuación, una mesa redonda moderada por la poeta cubana Milena Rodríguez, y compuesta por Neira, Rioyo y Prado, analizó la importancia y la repercusión del autor de Palabra sobre palabra.

El poeta y narrador Benjamín Prado elogió la poesía de Ángel González, del que dijo que al leer sus poemas da la sensación "de que su autoestima está por debajo de la de Kafka". Para Prado, el hecho de que se trate de un "niño de la guerra" aporta a sus versos "una ironía mucho más fina, pero a la vez un carácter muy fuerte".

Julio Neira definió al poeta asturiano como "un ejemplo de hombre bueno en el sentido machadiano". Además, destacó que "las jóvenes generaciones lo consideran muy cercano porque se trata de un poeta que no utiliza la poesía para enmascarar sino para descubrir".

Javier Rioyo elogió la importancia de que durante el franquismo existiera una voz como la de Ángel González, y de que sigan existiendo ahora. "Esta tarde, de camino a este salón de plenos he visto un balcón en el que se cantaba el Cara al sol con dos banderas anticonstitucionales y he sentido pavor", añadió.

Las sesiones concluirán esta tarde con la presentación de una antología poética publicada por la editorial municipal, en la que participará el catedrático de literatura española Andrés Soria Olmedo.

Por su parte, Ángel González recogerá el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, el de mayor dotación de todos los certámenes poéticos que se llevan a cabo en España, de manos de los Príncipes de Asturias el 17 de diciembre, en un acto que se llevará a cabo en el Auditorio Manuel de Falla y que incluirá un concierto de vihuela, una lectura de poemas del galardonado y un banquete.

Ángel González Muñiz nació en Oviedo en 1926. Con tan sólo 18 meses quedó huérfano de padre, circunstancia que se vería agravada años después con el fusilamiento de su hermano, durante la Guerra Civil. Su afición a la escritura comienza en 1943, cuando enferma de tuberculosis y es enviado a Páramo del Sil para que se recupere. En 1955, presentó su primer libro, Áspero mundo, al premio Adonais, en el que logró un accésit. Después la historia es bien sabida. Varios libros memorables para la poesía española y una vida profesional dedicada a la enseñanza, fundamentalmente en la Universidad de Nuevo México. Miembro de la Real Academia, su trayectoria ha sido reconocida con galardones como el Premio Príncipe de Asturias, el Reina Sofía y, ahora, el Federico García Lorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004