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Aguirre defiende un PP de Madrid sin complejos al ser elegida presidenta

Su lista logra el 91,36% de los votos emitidos

Esperanza Aguirre pidió ayer el voto para presidir el PP de Madrid con un eslogan: "Tenemos que ser un partido sin complejos y con reflejos para devolver pronto al PP y a Mariano Rajoy a La Moncloa". Como muestra, en el arranque del congreso de Madrid, Aguirre y los dirigentes populares que intervinieron en el plenario para apoyarla (Francisco Camps, Javier Arenas y María San Gil) defendieron "orgullosos los Gobiernos de José María Aznar".

Ser un partido "sin complejos" significa, según Aguirre, "no avergonzarse por no ser de izquierdas", defender "que no existe la superioridad moral de la izquierda" y "estar muy orgullosos" de los ocho años de los Gobiernos de Aznar. Y "tener reflejos" implica "atender a las demandas de la gente corriente" y "defender a la mayoría sin olvidar a las minorías, pero no enfrascarse "en la defensa de las minorías olvidando a la mayoría". El PP "sin complejos y con reflejos" de Aguirre incluye "creer en España y querer que España esté entre los países que toman decisiones".

Como ejemplo de esos reflejos, Aguirre logró una foto no prevista con Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid. El alcalde exhibió todo el día un explícito gesto contrariado. Hasta que Aguirre empezó a elogiarle como "el mejor presidente de la historia de la Comunidad de Madrid". Le aplaudieron. Él la miró pero no se dio por aludido. Ella siguió con sus piropos y los compromisarios con sus aplausos. Gallardón accedió a levantarse y saludó al público. Aguirre perseveró en el elogio y el público en sus aplausos. Él, por fin, se levantó y se acercó al estrado. Ella se puso en cuclillas, se besaron, y le susurró algo al oído. A partir de ahí, Gallardón aplaudió siempre que los demás aplaudían.

Y, como muestra de su estrategia "sin complejos y con reflejos", Aguirre, Camps, Arenas y San Gil dedicaron buena parte de sus discursos a la defensa de Madrid-2012 en respuesta a Josep Lluis Carod-Rovira, quien reclamó el viernes a todos los catalanes que boicoteen la candidatura de las olimpiadas en Madrid como respuesta al rechazo a la selección catalana de hockey. El argumento de todos ellos fue que "Barcelona-92 fue España-92 y, por tanto, Madrid-2012 será España-2012". Y la falta de reflejos quedó marcada por la ausencia de Rodrigo Rato, director del FMI, pues el PP de Madrid había anunciado que acudiría.

Aguirre (que fue elegida con el 91,36% de los votos emitidos y el 91,99% de de los vótos válidos) nombró a Francisco Granados como secretario general. Nombró a siete secretarios ejecutivos para su comité de dirección, cinco mujeres y dos hombres: las concejalas Ana Botella y Eva Durán; las diputadas autonómicas Cristina Cifuentes y Gádor Ongil; la directora de Turismo, Anabel Mariño; el consejero de Empleo, Juan José Güemes, y el diputado nacional Javier Fernández-Lasquetty.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de noviembre de 2004