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Crónica:FÚTBOL | 12ª jornada de Liga

La Real voltea a un Athletic sin defensa

El equipo donostiarra supera en la segunda mitad al bilbaíno, que se hundió tras la expulsión de Aranzubia

El Athletic es raro, muy raro. Ataca con cordura y defiende con locura. Atrás quedaron los centrales clásicos. Hoy son flanes debiluchos que apenas se sostienen en el plato. En verdad, cuesta creer que pueda ganar un partido fuera con una defensa como la que ayer se manifestó en Anoeta. La Real es rara, muy rara: regala lo que le resulta fácil, aprovecha lo difícil, juega a remolque, busca el castigo para crecerse. En tales circunstancias, hallar alguna lógica se antoja imposible. En la locura, ganó la Real porque fue capaz de mantener más tiempo el equilibrio a pesar de soportar dos mazazos en la primera mitad que levantaron los gritos contra la presidencia.

El gol, siempre el gol; la calidad, siempre la calidad. Hay partidos que se ganan porque sí, por accidente, de rebote, sin querer, como el escritor de novela negra al que, de repente, le sale un sainete en verso. Y lo deja correr, si en ello le va el triunfo, aunque no lo busque. El fallo, siempre el fallo; el infortunio de los perdedores habituales de la novela negra, que, por más que lo intenten, nunca encuentran la salida. He ahí el duelo vasco entre el Athletic y la Real, que acabaron intercambiando los papeles. El primer caso correspondía, en la primera mitad, al Athletic; el segundo a la Real. Y al revés.

REAL SOCIEDAD 3 - ATHLETIC 2

Real Sociedad: Riesgo; López Rekarte, Labaka, Luiz Alberto, Garrido; Karpin, Aranburu, Alkiza, Gabilondo (Rosatto, m, 78); Nihat (Arteta, m. 89) y Kovacevic.

Athletic: Aranzubia; Iraola (Arriaga m. 80), Luis Prieto, Karanka, Del Horno; Tiko, Gurpegui; Etxeberria (César, m. 71), Yeste, Ezquerro (Pampín, m. 62); y Urzaiz.

Goles: 0-1. M. 40. Ezquerro controla en carrera, recorta dos veces a su defensor y marca de vaselina. 0-2. M. 43. Iraola pica al área y Urzaiz empala. 1-2. M. 56. Control de Kovacevic que cede atrás y Nihat marca. 2-2. M. 65. Balón de Kovacevic a Nihat, que se traga Karanka, y el turco marca. 3-2. M. 72. Centro de Karpin y cabezazo de Gabilondo.

Árbitro: Megía Dávila. Expulsó a Aranzubia (m. 60) y amonestó a Alkiza, Karanka, Labaka, Del Horno, Nihat y Riesgo.

Unos 27.000 espectadores en Anoeta.

En tres minutos, el equipo donostiarra midió la altura del pozo en el que se encuentra. A la media hora, Nihat mandó a las nubes un balón que tenía cosido al cuero la etiqueta de gol ante un vendido Aranzubia. Tres minutos después Kovacevic falló el gol de su vida tras un error encadenado de toda la defensa del Athletic: a portería vacía, le dio con el tobillo y la defensa lo sacó de la raya de gol.

Curioso. En tres minutos, el Athletic, con armas finas, golpeó el partido. Ezquerro un futbolista que maravilla en lo virtual y encorajina en lo real, sacó un control de lujo en un balón largo de Del Horno, se inventó dos recortes de calidad y (ventaja de disponer de dos piernas) se inventó una vaselina sutil sobre la salida de Riesgo. Tres minutos después, por el otro costado, Iraola, guipuzcoano, fino, de ésos que nunca regalan un balón porque confían en si mismo, se inventó un balón picado que Urzaiz empalmó a la red consiguiendo su gol numero 100 con el Athletic.

Cuestión de calidad, más que de juego, de estrategia, de dominio, todo ello igualado de forma alterna. ¿Y la defensa? Al Athletic no le importa. Juega sin centrales, especialmente cuando Karanka anda de por medio, falto de forma, falto de sitio.

La Real, insistente, espoleada por la injusticia general, reaccionó en cuatro minutos. Karanka se fue al suelo ( error de impotencia) en un control de Kovacevic y marcó Nihat. Luego, Aranzubia fue expulsado por derribar a Kovacevic (que había partido en fuera de juego). El resultado de la primera mitad era tan injusto con el juego, igualado, como adecuado con la inspiración. A la Real le podía la angustia, el agobio que le malgasta las oportunidades. Pero le mantenía la fe. Su segundo tiempo fue esplendoroso. Levantó la cabeza y encontró a sus generales, Kovacevic y Nihat, que borraron al Athletic: uno por potencia, otro por velocidad, los dos por inteligencia.

La Real mereció ganar más que por juego por fe, más que por aciertos por defectos del rival. Para ayudarle, Valverde retiró a Iraola y Ezquerro, sus mejores futbolistas. Y las faltas las tiraba Tiko y no Yeste. Y la Real a lo suyo, a ganar el partido, con toda la fe del mundo. Y con Nihat y con Kovacevic. Lo mereció la Real tanto como se ganó el castigo el Athletic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de noviembre de 2004