Reportaje:CICLISMO

La última noticia triste de Santi Pérez

El ciclista asturiano, revelación de la última Vuelta, se enfrenta a una posible sanción de dos años por dopaje

Es creencia general que todos los ciclistas se dopan y por si acaso siempre hay alguno dispuesto a sacar de dudas a quien crea exagerada e injusta tal afirmación. El último, Santi Pérez, desaparecido de la faz de la tierra después de que la Unión Ciclista Internacional (UCI) le informara, a mediados de octubre, de que era positivo por transfusión de sangre.

Merced a una última semana espectacular en la Vuelta a España, Santi Pérez, un escalador asturiano con un pasado plagado de desgracias, lesiones y tragedias personales, había conquistado el corazón y las ilusiones de los aficionados españoles. En las montañas granadinas, en las almerienses, salmantinas, abulenses, segovianas y madrileñas, Santi Pérez, del equipo suizo Phonak, dirigido por el español Álvaro Pino, había hecho sufrir a Roberto Heras, el escalador por excelencia del ciclismo nacional. No le ganó la Vuelta al bejarano por escasos segundos, pero dejó la impresión de que si hubiera empezado antes a creer en sus posibilidades, otro gallo habría cantado. Qué tremendo. Y hasta ganó la contrarreloj final, llana, por las calles de Madrid. Aquella noche, la del domingo 26 de septiembre, se corrió la juerga de su vida. Tan larga fue la fiesta que a la mañana siguiente llamó al seleccionador nacional, Paco Antequera, para decirle que no se veía en condiciones de volar al día siguiente a Verona con el resto de la selección española para el Mundial. O así se contó la historia.

Los científicos de la UCI examinaron con lupa todos los datos de sus controles sanguíneos
El Phonak propaga la tesis de que se trata de una conspiración contra el equipo suizo
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El doble galimatías de Hamilton

Las extraordinarias prestaciones de Santi Pérez, compañero de equipo de Tyler Hamilton, positivo en los Juegos de Atenas y a mitad de la Vuelta por transfusión, tampoco pasaron inadvertidas a la tropa de controladores de la Unión Ciclista Internacional (UCI). El asturiano pasó sin problemas todos los controles a que se sometió en la Vuelta, pero los científicos de la UCI examinaban con lupa todos los datos de sus controles sanguíneos de salud -hematocrito, hemoglobina, reticulocitos...- seguían convencidos de que algo escondía. Y no les importó que la Vuelta hubiera terminado. Le citaron en Aigle, la sede suiza de la UCI, para someterse a un control más el 5 de octubre. Positivo por transfusión, como Hamilton antes que él. Y sin esperarle, a las tres semanas se procedió al contraanálisis. Positivo también. El afectado se llama a escándalo. Habla de abogados. De elementos extraños. De dudas sobre el método. Proclama su inocencia, como antes la proclamó Hamilton -el estadounidense, por boca de su esposa, llegó a esgrimir su argumento definitivo: ¿cómo voy a recurrir a una transfusión para oxigenar mi sangre si cuando el veterinario me dijo que mi perro, "Tugboat", el que murió de cáncer durante el Tour, necesitaba una transfusión, dudé y dudé y sufrí después de darle el consentimiento por lo que esa agresión suponía para él?-, dice: "Yo nunca he recurrido a una transfusión". Intenta reducir el caso a un asunto de mi palabra contra la palabra de la UCI, como si no hubiera habido dos análisis que encontraron en su sangre antígenos de una sangre que no era la suya. Los cínicos sonríen.

Durante la Vuelta, en las horas pesadas que preceden al final de las etapas, vuelan las historias, los cotilleos. Una de ellas, no desmentida por ninguno de los afectados, dice que es inútil participar en la porra para pronosticar los ganadores de etapas y general, que sólo una persona lo puede saber con seguridad: Eufemiano Fuentes. El mito. El médico canario que descubrió hace años la piedra filosofal del súper rendimiento y que sigue con su secreto. Seis de los diez primeros de la general son de Eufemiano, dice uno. Qué seis, ocho, dice otro. Y así. Nadie esconde que a Santi Pérez le empezó a cuidar Eufemiano en 2002, cuando el asturiano estaba en el Kelme. Todos recuerdan que cuando a Eufemiano, el de la larga fama, le acusaron en la Vuelta 2001 de ocuparse a la vez de Sevilla, del Kelme, el equipo oficial del canario, y de Casero, del Festina, los dos corredores que se disputaron la victoria, el médico respondió que con Casero no hacía más que de intermediario de Luigi Cecchini, un médico italiano amigo suyo. Curiosamente, en su discurso ante la prensa con la medalla de oro ateniense recién ganada, Hamilton no dudó en atribuir gran parte del éxito al trabajo de Luigi Cecchini, su preparador de confianza, su amigo, su todo.

"Lo que no entiendo es por qué sólo Santi Pérez ha resultado positivo, porque, en realidad tendría que haber habido media docena, si todos siguen los mismos métodos", razona, anónimamente, un médico del ciclismo, un colega de Eufemiano. Este razonamiento abona la tesis que más propaga el Phonak, la de una conspiración contra el equipo. Una tesis que no puede desmentir los resultados, ni tampoco la triste constatación de otro médico, amigo de Pérez: "Santi es tan bueno que no habría necesitado de una transfusión para hacer lo que hizo". Santi Pérez no pudo celebrar apenas su victoria en la Vuelta. Ha suspendido su participación en critérium y charlas. Espera que la federación española estudie su caso. Puede ser sancionado con dos años.

Cuando a un ciclista, en privado, se le pregunta por qué se dopa, casi siempre responde: porque lo hacen todos.

Santi Pérez celebra su triunfo en la etapa de la pasada Vuelta a España que acabó en Granada.
Santi Pérez celebra su triunfo en la etapa de la pasada Vuelta a España que acabó en Granada.REUTERS

Sobre la firma

Carlos Arribas

Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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