Reportaje:

El bramido motero de Cheste

120.000 aficionados abarrotarán mañana el Circuit, que acoge desde 1999 una prueba del Mundial de motociclismo

El motociclismo siempre ha tenido su lado rebelde -Dennis Hopper en Easy Rider; Marlon Brando en Salvaje-, inconformista, joven y lozano. La moto tiene un encanto enigmático, irresistible. Lo tiene para los miles de aficionados españoles que mañana domingo presenciarán la última prueba del Mundial, en el circuito de Cheste (Valencia). No importa que esté todo decidido, que Dovizioso (125cc), Pedrosa (250) y Rossi (moto GP) sean ya los campeones de 2004. Da igual: 120.000 personas abarrotarán la instalación valenciana, que desde 1999 acoge una prueba de Mundial.

Desde todos los puntos de España han llegado moteros a lomos de sus potentes motocicletas japonesas. Monos de cuero y botas altas; cascos Shoei, Troy Lee, Shiro.... Hay quienes se hospedan en hoteles y quienes acampan junto al circuito. "Temíamos que lloviera", decía ayer un motero andaluz, "pero finalmente hemos tenido suerte. Ya veremos si el viento no estropea la carrera". Cheste vive su particular fiesta motera desde el jueves. Miles de aficionados han visitado el circuito. El jueves por la tarde disfrutaron de una jornada de puertas abiertas: saborearon el ajetreo del pit lane, donde mecánicos y pilotos cambian impresiones, ponen a punto las máquinas... Hay quien puede tirarse un buen rato mirando una moto sin decir ni pío, impasible: el brillo del carenado, las formas aerodinámicas... Chicos y chicas, jóvenes y cuarentones. Predomina el cuero, la tela vaquera, los cabellos teñidos, todo muy fashion, que dice ahora la juventud.

En el circo del motociclismo nunca faltarán los patrocinadores. Telefónica sabe dónde invierte el dinero. El motociclismo tiene un tirón enorme en España, que acoge tres pruebas del Mundial: en Montemeló, Jerez y Cheste. Los pilotos españoles están a la cabeza, son un valor seguro. La web de Héctor Barberá, de 17 años, echa chispas. El piloto de Dos Aguas cambia de teléfono móvil a menudo; le aporrean a llamadas y mensajes. Adolescentes españolas y extranjeras vuelcan su foto y correo electrónico en la página del motociclista valenciano: Anne, de Wolffenbutell (Alemania); Juliette, de Montpellier (Francia); la holandesa Ángela, de Michielsgestel... Así hasta 20 o 30. Barberá será mañana una de las atracciones del último Gran Premio de 2004. Aspira al segundo puesto en la categoría de 125. El chico, tras correr este año en la escudería del futbolista Clarence Seedorf, estudia regresar junto a Jorge Martínez Aspar, al Team Aspar. Pero también le seduce la oferta de Honda. El futuro del chaval es una incógnita, pero lo más seguro es que dé el salto al cuarto de litro.

Las carreras de Cheste bloquearán de nuevo las principales vías de acceso al circuito, sobre todo la autovía A-3. La organización recomienda desplazarse al trazado lo más pronto posible, utilizar los vehículos particulares con la máxima capacidad de viajeros y hacer uso del servicio dispuesto por Renfe, que cuenta con un apeadero cerca de la entrada principal del circuito.

"La gente disfruta en Valencia más que en ningún otro lugar", afirma Eduardo Nogués, director del Circuit Ricardo Tormo; "quizá sea por nuestro carácter festivo, pero en ningún otro sitio disfruta tanto la gente como aquí. Además, hace seis años no había ningún piloto valenciano y el domingo habrá siete".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 29 de octubre de 2004.

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