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Los socios del Athletic tumban las cuentas del nuevo presidente

La Asamblea de socios compromisarios del Athletic tumbó ayer las cuentas reformuladas por el presidente actual, Fernando Lamikiz, sobre la gestión del último ejercicio, cuando era presidente Ignacio Ugartetxe. Tres votos de diferencia derrotaron la estrategia del actual presidente que consideraba que en el pasado ejercicio se produjo un déficit de 11,8 millones de pesetas y no el superávit de unos 300.000 euros presentado y verificado por la Liga de Fútbol Profesional.

Lamikiz estrena así su mandato con una derrota inesperada y una fractura social importante entre los socios más comprometidos con la entidad. La situación actual en el Athletic es de absoluta indefinición. Lamikiz había reauditado las cuentas anunciando un déficit importante que podría haber provocado la ejecución del aval de la anterior Junta (unos siete millones de euros) ya que la LFP habría recibido una balance deficitario, que según la Ley del Deporte habría provocado la ejecución del aval. Al ser rechazadas esas cuentas por los socios, la indefinición es absoluta. Socialmente se entiende que las cuentas presentadas por la anterior Junta Directiva han recibido un apoyo implícito, pero no explícito por cuanto no fueron sometidas a votación.

Reformular la estrategia

Lamikiz deberá reformular su estrategia ante la respuesta negativa de la masa social que, sin embargo, sí le dio un apoyo mayoritario al nuevo presupuesto. En ese sentido se entiende que los socios han dado un voto de castigo al actual presidente respecto a un hecho concreto: la reformulación de unos cuentas que podrían haber afeado la conducta de un club que siempre se ha vanagloriado de mantener una actitud económica ejemplar.

Lamikiz rehuyó el debate concreto sobre los puntos neurálgicos del déficit que proponía. Respecto a la deuda con Hacienda por fraude fiscal afirmó desconocer si había comenzado hace nueve años, como han asegurado fuentes de la propia Diputación Foral. Lamikiz era entonces directivo del Athletic y ejercía como asesor jurídico de la Junta.

Tras una exposición detallada de sus cuentas, Lamikiz soportó un aluvión de intervenciones contrarias a sus planteamientos, entre ellas la del ex directivo y presidente de la Junta gestora del club que llevó las riendas del Athletic en el período preelectoral, Carmelo Canales. El anterior mandatario reprochó que la nueva Junta hubiera alterado los criterios contables de su Junta Directiva "algo que nunca se había hecho en la entidad". Otro ex directivo, José María de la Sota, incidió en el hecho de que la aprobación de esas cuentas deficitarias implicaría automáticamente la ejecución de los avales "por parte de una comisión de la Liga en la que están presentes dirigentes de otros equipos que soportan deudas astronómicas".

Esos dos argumentos parece que movilizaron a los socios independientes de una u otra Junta Directiva y pudieron inclinar la balanza en favor de los anhteriores dirigentes. La incertidumebre y la fractura se han apoderado ahora del Athletic.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de octubre de 2004