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Crónica:FÚTBOL | Octava jornada de Liga

Sabiduría colectiva

El orden del Sevilla se impone al Atlético en un encuentro emocionante hasta el final

El método Caparrós de trabajo en común cada día es más sólido. El Sevilla llegó ayer a la segunda plaza de la clasificación en un encuentro pasional, de no mucha calidad y en el que el que mejor supo hacer lo que sabe venció. Y es que el Sevilla no hace nada que no esté planeado hasta la extenuación: de la marrullería al desmarque.

El partido comenzó con dos pelotazos largos y como un catálogo en el arte de la coz. Sergi deslizó su pierna derecha por el césped hasta que los tacos de su bota se clavaron en el pie de Jesús Navas; a lo sibilino. Era el minuto 3. Poco después, Sergio Ramos atropelló a Antonio López; al bulto. Perea cabeceó y pegó un manotazo en la cara de Perea, lo mismo que había hecho Torres a Javi Navarro con anterioridad -un lance que tuvo más importancia de la prevista en el desarrollo del partido-; a escondidas. El exceso de ganas mostrada por los jugadores en los primeros minutos pareció el preludio de un encuentro espinoso, pero los únicos roces que se prolongaron a lo largo de casi todo el encuentro fueron el de Ramos con Antonio López y el de Torres y Navarro. La sangre joven de Torres cayó en la estrategia del veterano Navarro. Torres decidió pelearse con su marcador en vez de con el equipo contrario. Aparte de llevarse varios golpes, limitó su juego a lo largo de la primera mitad. Se equivocó el delantero. Y es que en el Sevilla nadie hace nada porque sí. Absolutamente nada.

SEVILLA 2 - ATLÉTICO 1

Sevilla: Esteban; S. Ramos, Javi Navarro, Aitor Ocio, David; Jesús Navas (Sales, m. 70), Renato, Martí, Antonio López (Diego Capel, m. 88); Baptista y Aranda (Darío Silva, m. 77).

Atlético: Leo Franco; Velasco (Aguilera, m. 55), Perea, Pablo, Sergi; Jorge (Salva, m. 56), Luccin (Paunovic, m. 70), Marcelo Sosa, Antonio López; Ibagaza; y Fernando Torres.

Goles: 1-0. M. 10. Aitor Ocio chuta duro y raso tras el saque de una falta.

2-0. M. 52. Baptista cruza el balón.

2-1. M. 90. Pablo aprovecha un rechace.

Árbitro: Carmona Méndez (sustituido por lesión en el minuto 25 por Méndez Núñez). Amonestados: Perea, Darío Silva y Sergi.

Unos 42.000 espectadores en el Pizjuán.

El gol de Aitor Ocio en el minuto 10 acabó con esta fase de duro tanteo. Baptista sacó en corto una falta al borde del área, Sergio Ramós la pisó y el central vitoriano pegó a la pelota con toda la energía acumulada en meses de suplencia. El pepinazo se coló junto a la base del poste izquierdo de Leo Franco.

El Atlético se volcó al ataque con mucha más intensidad que ideas. Su ligera anarquía chocó entonces con el orden impuesto por Joaquín Caparrós a los de Nervión. Aranda se peleaba barrocamente en cada pelota. Aunque no hiciera falta, pero la misión era desgastar el cuerpo y la concentración de Perea y Pablo. Renato y Martí hicieron su habitual trabajo sordo en la parte ancha, Navarro vivía su particular partido con Torres y Ocio se adelantaba a presionar hasta el centro del campo.

La banda izquierda del Atlético prácticamente no existió. Luccin no compareció

e Ibagaza se movió, pero como la hacen los caballos de polyester de los carruseles: sin llegar a ningún sitio nunca. Sosa puso algo más de criterio, pero, en general, el Atlético no rentabilizó en absoluto la pelota que le prestó el Sevilla. Es cierto que la lesión en el sóleo de Carmona Méndez y el consiguiente parón previo a su sustitución por el cuarto árbitro rebajó su ebullición de juego.

El partido fue intenso y vistoso, aunque no se le podría calificar como de calidad. Sorprendió la escasa participación de Baptista, aunque, si se hace un análisis más profundo, el brasileño intervino en los dos tantos sevillistas. La falta que originó el gol de Ocio se la hicieron a Antonio López, pero fue Baptista el que, en una carrera paralela al borde del área, había envenenado la jugada hasta que la defensa atlética no pudo más que derribar al interior, que se iba solo. Su gol fue de Baptista y Brasil en estado puro: a lo Ronaldo, se fue en bicicleta de Pablo y, a lo Rivaldo, la cruzó al palo largo.

Ferrando decidió quitar lastre y retiró a Velasco, Luccin y Jorge. El equipo ganó mucho carácter. Salva sustituyó a Torres en la pelea con Navarro y El Niño aportó mucho más con sus llegadas en carrera desde atrás. Una vez se fue solo por la derecha y su buen tiro lo desvió Esteban. Salva habia gozado de una buenísima oportunidad minutos antes a centro de Paunovic, pero el que fuera pichichi con el Racing cabeceó lejos de la escuadra en la que pretendía colgar el balón. Torres tuvo otra más, pero finalmente fue Pablo Ibañez el que marcó en el descuento.

El último cuarto del partido fue de claro dominio del Atlético. Le faltó quizá la calidad individual que le permitiera romper con un gesto inesperado el orden comunal del Sevilla. Quizá el Atlético no mereció perder, pero el Sevilla tampoco hizo nada para no ganar. Además, hizo debutar a su enésima perla: Diego Capel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 2004