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Flecha defiende la utilidad de las comunidades de aprendizaje

Ramón Flecha, director del Centro de Investigación Social y Educativa (CREA) de la Universidad de Barcelona, defendió ayer abrir las escuelas a la participación de familiares de los alumnos, vecinos del barrio, jóvenes universitarios, y jubilados para afrontar los desafíos que el profesorado no puede resolver por sí solo. El modelo funciona en unas decenas de centros españoles bajo el nombre de comunidad de aprendizaje. Su base, explicó ayer Flecha en el XI Congreso estatal de cooperativas de enseñanza, reside en el "egoísmo inteligente o solidaridad", en cambiar el criterio de éxito individual por otro de grupo. Su objetivo es superar problemas como el fracaso escolar o la convivencia de un alumnado multicultural.

Para explicar las bondades del sistema, Flecha recordó que cuando iba al colegio le pusieron al lado a un alumno con dificultades. Pasaron juntos tres años. El director de CREA aseguró que su compañero salió beneficiado y cursó una carrera universitaria.Pero la ayuda fue mutua: "Explicarle aceleró mi propio aprendizaje". Esta filosofía, llevada a la organización de todo un centro educativo, sería la comunidad de aprendizaje. El método es útil también como fórmula para facilitar la integración de los inmigrantes. Su participación en la escuela refuerza su compromiso con la institución y mejora la percepción de los niños autóctonos hacia los recién llegados. Como prueba, Flecha expuso el caso de una madre musulmana que llevaba a sus hijos al colegio en Cataluña. "La mujer había vivido varios años en Irlanda, y tenía un conocimiento oral del inglés superior al del propio profesor".

La comunidad de aprendizaje se articula en "comisiones de trabajo" de carácter no jerárquico, que aprovechan las herramientas de la sociedad de la información, como Internet, para poder funcionar de modo permanente.

Flecha subrayó la importancia del compromiso de quienes deciden participar en la comunidad. Y defendió que los centros educativos permanezcan abiertos de ocho de la mañana a nueve de la noche incluso en verano. Uno de los elementos fundamentales del sistema es la formación de familiares. Flecha, experto en la materia, considera que el rendimiento de los escolares depende de que lo que reciban "en el aula, en la calle y en el domicilio empuje en el mismo sentido".

Los hijos de "familias académicas" -aquellas con títulos universitarios- suelen tener éxito debido a que los padres participan de una "coordinación de interacciones" con los profesores sin necesidad de concertarla. Y porque disponen de recursos como ordenadores y bibliotecas en casa 24 horas al día y de padres que les indican cómo aprovecharlos. Esa situación puede trasladarse a los centros educativos creando "bibliotecas tutorizadas", sostenidas por profesores y voluntarios.

Flecha aconsejó, para adoptar el modelo, un debate de 30 horas por parte de los miembros del claustro "con un fin de semana entremedio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de octubre de 2004