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Crítica:ROCK | The Hives

Actitud e imagen

Punk rock sesentero, con actitud e imagen por delante, es la seña de identidad principal de esta banda que, en 11 años de carrera, ha visto cómo, de no tomársela nadie en serio, ha pasado a ponerse de moda entre los jóvenes receptores de rock de nueva generación, al estilo Strokes o White Stripes.

Con un enorme neón rojo con su nombre situado tras ellos en el escenario, ataviados con trajes e imposibles corbatines blancos y con los amplificadores e instrumentos del mismo color, la banda nacida en la ciudad sueca de Fagersta ofreció en Madrid un electrizante concierto, para regocijo de un heterogéneo público que llenó la sala.

Con un guitarrista al borde del calambre, otro más gordito que se encargaba de los solos, una base rítmica vertiginosa y un cantante siempre al borde de que se le estallaran las cuerdas vocales y empeñado en demostrar que hablaba -algo- castellano, el grupo realizó un concierto de más de una hora de duración para presentar los temas de su último disco, Tyrannosaurus Hives, al tiempo que repasaba viejos temas como Main ofender y hasta clásicos de Dion & The Belmonts, como el añejo Born to cry.

The Hives

Howlin' Pelle Almqvist (voz), Vigilante Carlstroem y Nicholaus Arson (guitarras), Chris Dangerous (batería) y Dr. Matt Destruction (bajo). Sala Divino Aqualung. Madrid, 19 de octubre.

El concierto de The Hives fue toda una lección de diversión acelerada, y raro fue el espectador que no terminó pegando saltos al ritmo. Todo un éxito, vaya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de octubre de 2004