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El CNI contratará a 250 nuevos agentes para reforzar la lucha contra el terrorismo

La plantilla del servicio secreto experimentará el año próximo un aumento superior al 10%

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tiene previsto contratar el año próximo a 250 nuevos agentes. La actual plantilla del servicio secreto ronda los 2.000 funcionarios, entre los que se incluye el personal administrativo y auxiliar, por lo que el aumento previsto, superior al 10%, es el mayor aprobado nunca. Los atentados del 11-M y la nueva prioridad otorgada al terrorismo de carácter islamista han aconsejado este esfuerzo en el reclutamiento de personal, al que se destinará la mayor parte del incremento del 17% que experimenta en 2005 el presupuesto del CNI.

El CNI contará el año próximo con 189,7 millones de euros, un 17,2% más que este año. Sus gastos reservados crecerán en un millón de euros, el 9,7%, hasta llegar a los 11,2 millones.

Pero las cifras no reflejan el verdadero alcance del cambio. En lugar de centrarse en la adquisición de nuevos equipos técnicos, la mayor parte del incremento irá destinado a reforzar el elemento humano del que dispone el centro de inteligencia. Se trata de ampliar con agentes operativos, y también con traductores, las unidades que se ocupan de la lucha contra el terrorismo islamista.

El análisis del atentado del 11-M ha puesto de manifiesto que, aunque el CNI tenía en el punto de mira a algunos de los implicados en la matanza, carecía de medios para un seguimiento continuado de los mismos.

La contratación de un volumen tan elevado de personal supondrá un notable esfuerzo para el CNI, según fuentes próximas al centro, ya que habitualmente el proceso de selección y formación de nuevos agentes es muy lento, y se pretende agilizarlo y acortarlo al máximo para que puedan incorporarse lo antes posible a sus tareas.

El incremento presupuestario sigue a la remodelación de la cúpula del servicio secreto aprobada por el Consejo de Ministros el pasado 24 de septiembre. Además del relevo de la hasta entonces secretaria general del CNI, María Dolores Vilanova, por otra mujer, Esperanza Casteleiro -el único nombramiento que se publica en el BOE-, la cascada de cambios incluyó al director general responsable de administración y personal, y a la mayor parte de los jefes de división. Prácticamente los únicos altos cargos que permanecieron en sus puestos fueron el director general de Inteligencia y el jefe de la División de Terrorismo.

Más allá de la sustitución de personas, el cambio impulsado por el nuevo secretario de Estado director del CNI, Alberto Saiz, cinco meses después de llegar al centro, se ha interpretado como un reforzamiento de las áreas operativas en perjuicio de los organismos de carácter burocrático. Las fuentes consultadas admiten que, en ocasiones, la falta de agilidad en la contratación de nuevos traductores o agentes no se ha debido tanto a la escasez de recursos como al exceso de burocracia interna.

Además de contar con sus propios medios, el Gobierno está ultimando un decreto por el que se pondrá el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), el organismo dependiente del Estado Mayor de la Defensa, bajo la "dependencia funcional" del secretario de Estado del CNI.

La contratación de 250 agentes del CNI se inscribe en el refuerzo general de los medios de la lucha antiterrorista acordado por el Gobierno a raíz del 11-M. La Guardia Civil engrosará el año próximo con 150 efectivos sus unidades de inteligencia, y el Cuerpo Nacional de Policía incorporará a otros tantos a las unidades dependientes de la Comisaría General de Información, que espera llegar hasta los 350 nuevos funcionarios a medio plazo.

Pero mientras los fondos de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía proceden del Ministerio del Interior, el CNI está incluido en el presupuesto del Ministerio de Defensa.

Éste ascenderá en 2005 a un total de 8.186 millones de euros, contando con sus organismos autónomos, lo que supone un incremento de 332 millones, un 4,2%, respecto a este año.

Además, el presupuesto del Ministerio de Industria incluye una partida de 1.114 millones en créditos reembolsables para programas militares, a los que habrá que sumar los ingresos por ventas de terrenos y material.

El Ministerio de Defensa se propone iniciar el año próximo la construcción de cuatro submarinos la clase S-80 y un buque de proyección estratégica, programas ya aprobados por el anterior Gobierno, a los que el ministro José Bono ha sumado otros tres nuevos programas: un buque de aprovisionamiento de combate, por valor de 230 millones de euros, doce lanchas de desembarco, por 33 millones, y la modernización del grupo de proyección de la Armada, que incluye el portaeronaves Príncipe de Asturias y las fragatas de la clase Santa María. Todos estos contratos, según Bono, constituyen la contribución de Defensa a la superación de la crisis en que están sumidos los astilleros públicos Izar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 2004