Reportaje:

Nostalgia reinvindicativa

Centenares de onubenses reclaman con una fiesta la recuperación de la ría

La Punta del Sebo, un lugar emblemático de la ciudad, en el que confluyen los ríos Tinto y Odiel, recobró ayer el aspecto de una fotografía en sepia de la década de los cincuenta, en la que había gente que disfrutaba de un baño en la ría. Centenares de personas reinvindicaron ayer en ese lugar, en el que se levanta el histórico monumento a Cristóbal Colón, que ese espacio de la ciudad vuelva a tener el perfil de aquellas estampas y que las fábricas que se ubican en la avenida Francisco Montenegro abandonen la zona cuando su ciclo vital concluya, como se recoge en los acuerdos firmados en 1991 por los integrantes de la Mesa de la Descontaminación.

En ese histórico acuerdo, que firmaron empresarios, representantes de las industrias y de todos los partidos políticos (excepto el PP), se estableció que no se instalarían nuevas fábricas en esa avenida una vez que éstas concluyeran su ciclo natural. La propuesta de Endesa de convertir en esa zona su actual central térmica en una planta de ciclo combinado, abrió hace un año un duro debate en la sociedad onubense, que ha quedado partida en dos.

El acto de ayer, convocado por la Mesa de la Ría, integrada por 33 colectivos de la ciudad, transcurrió en un ambiente festivo, alegre, bajo una temperatura de verano. Hubo un festival de música, que inauguró Kiko Veneno, más teatro y lectura de poesía. También una gran garbanzada que se degustó bajo el sol. Algunos, sobre todo los más veteranos, se arremolinaron en el frente de la ría e instalaron las sombrillas de playa y manteles, como se hacía cuando en esa zona había una pequeña playa, antes de que se instalasen allí las fábricas a mediados de los sesenta. Los mayores recuerdan aquello con nostalgia. "Yo estaba aquí todos los 18 de julio, que era cuando los onubenses venían a la playa, para vender gaseosa Onuba, que era buenísima. Entonces, ésto era precioso, había muchos ingleses que se bañaban en la playa. Ahora da pena ver cómo está todo ésto", afirmó Miguel Palacios Benítez, de 74 años. Antonia González, de 65, recordó: "Veníamos en tren a la playa. Era muy bonita. Entonces no había los medios que la juventud tiene hoy y no podíamos desplazarnos a Punta Umbría, pero pasábamos días maravillosos, en familia, con la sandía y el búcaro. Tengo fotografías con uno de mis hijos que hoy tiene 40 años y su hermano en esa misma orilla. Hoy ya no te puedes bañar. Entonces era la playa que teníamos los pobres", señaló.

"Las fábricas han echado a perder este lugar. Los políticos deben ser conscientes de que la gente quiere que esto mejore. Yo tengo esperanzas, al menos, si no para mí, que soy muy mayor, para que lo disfruten mis nietos. Nos quitaron una playa preciosa y deberían devolversela a las próximas generaciones. Aquí hay mucha gente joven hoy, eso será por algo", dijo Francisca Quintero, de 79 años.

Beatriz Manga, de 26 años, restauradora, saludó ayer la iniciativa de la Mesa de la Ría y afirmó que la ciudad tiene que avanzar en calidad de vida. "Las fabricas, por mucho que se adapten a la normativa europea, contaminan, y eso no es bueno para una ciudad. Huelva necesita un paseo marítimo, un lugar de recreo, algo para que la gente, cuando tenga ganas de disfrutar de un día soleado, no tenga por qué salir fuera de la ciudad". Ricardo Becerra, de 35 años, empresario, añadió: "Me parece una buena idea que la ciudad crezca hacia su lugar natural que es la ría y no al revés, como ocurre en la actualidad".

José Pablo Vázquez, decano del Colegio de Arquitectos de Huelva, promotor de la Mesa de la Ría, concluyó: "El objetivo es que el frente de la ría de Huelva se convierta en una calle más de la ciudad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 12 de octubre de 2004.

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