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Dos detenidos más en Guipúzcoa y Vizcaya por relación con ETA

Antza, procesado en París por dirigir una asociación de malhechores

La Guardia Civil detuvo ayer a otras dos personas por presunta relación con ETA y como consecuencia de la operación en la que fue capturado en Francia el jefe de la banda, Mikel Antza, que anoche fue procesado en París por el nuevo delito de dirección u organización de una asociación de malhechores con fines terroristas. Los arrestados son Ascensión Canellada, de 50 años, y José Luis Beotegi, de 55.

Las dos detenciones elevan a siete las efectuadas en España tras la operación desencadenada el domingo en el sur de Francia. Ascensión Canellada Larrayoz fue arrestada sobre las tres de la tarde en su domicilio, situado en el número 4 de la calle Julio Urquijo, en el barrio de Bidebieta de San Sebastián. Una hora después fue arrestado en el número 23 de la calle Udiarraga, en Ugao-Miraballes (Vizcaya), José Luis Beotegi Ibáñez de Opakua, de 55 años, según el Ministerio del Interior.

Ambos fueron trasladados ayer a Madrid para ser interrogados en dependencias de la Dirección General de la Guardia Civil, una vez que concluyeron los registros de sus respectivos domicilios. Estas últimas detenciones, como las del miércoles en Navarra y Guipúzcoa, son consecuencia de las declaraciones del camionero donostiarra Pedro María Alcantarilla, detenido el domingo en un área de servicio de Burgos. Dos de los arrestados el miércoles son funcionarios del Ayuntamiento de San Sebastián: Juan José Zarautz Lekuona era administrativo de la oficina municipal de Salud Laboral, y José Ramón Unanue, empleado de control y mantenimiento del polideportivo de Bidebieta.

Estuvo en Cabo Verde

Beotegi es un viejo conocido de las fuerzas de seguridad, pese a que no tiene causas pendientes. Estuvo a finales de los años 80 en Argelia, incluso en el periodo en el que ETA y el Gobierno mantuvieron negociaciones en dicho país. Posteriormente, las autoridades argelinas lo expulsaron a la isla africana de Cabo Verde, donde estuvo confinado hasta que regresó a Francia con otro grupo de deportados, en 1996. Tras participar en un encierro en la catedral de Bayona para exigir su regularización, logró escapar de una operación policial de desalojo. Poco más tarde, regresó a España al no tener causas pendientes.

Mientras, Mikel Albizu, Mikel Antza, fue procesado anoche por la juez antiterrorista Laurence Le Vert por el nuevo delito de dirección u organización de una asociación de malhechores con fines terroristas, castigado con hasta 20 años de prisión y que es juzgado por un tribunal de lo criminal, no una corte correccional, informa Efe. Su compañera, Soledad Iparragirre, Anboto, iba a comparecer, pasada la medianoche, ante otra juez antiterrorista.

Ambos llevaban cerca de un año y medio residiendo en la casa en la que fueron arrestados, en Salies-de-Béarn. La policía francesa estaba peinando ayer la casa de Domezain-Berraute para hallar rastros que confirmen que fue la sede de las reuniones del comité ejecutivo etarra durante los últimos dos años, tal y como aseguran las fuentes antiterroristas consultadas. Los ordenadores y los papeles intervenidos a los dos dirigentes de la banda están ya en París a la espera de ser desentrañados por los agentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de octubre de 2004