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Camps consolida su liderazgo territorial en el PP frente a Zaplana

La división de la delegación valenciana impide el acceso a las secretarías de área

El congreso nacional del PP consolidó ayer el liderazgo de Francisco Camps como referente territorial frente a un Eduardo Zaplana que, sin perder su posición, no logró aumentar su influencia en los renovados órganos de gobierno del partido a nivel estatal. La división interna dejó a los compromisarios valencianos sin ninguna de las secretarías de área, aunque Camps obtuvo su reconocimiento como uno de los barones autonómicos del PP. El PP cerró el Comité Ejecutivo con la presencia de cuatro valencianos: Rita Barberá, Juan Costa, José María Michavila y Federico Trillo.

En el Comité Ejecutivo entran sólo cuatro compromisarios valencianos

Mariano Rajoy logró ayer el respaldo del plenario del congreso nacional del PP para configurar un Comité Ejecutivo en el que sólo figuran cuatro compromisarios valencianos: Rita Barberá, Juan Costa, José María Michavila y Federico Trillo. Los tres primeros se adscriben al sector de Francisco Camps, mientras que el ex ministro de Defensa es ajeno a la pugna que mantienen los populares valencianos. El castellonense Juan Costa, el único con posibilidades de acceder a una secretaría, la de Economía y Empleo, rechazó la propuesta para poder compatibilizar su militancia política con su previsible incorporación al Fondo Monetario Internacional. José María Michavila pierde peso al perder la secretaría de Comunicación en la dirección saliente, pero se mantiene en el Comité Ejecutivo. La alcaldesa de Valencia se mantiene como vocal, mientras que a Trillo se le refuerza, además, como presidente del Comité de Derechos y Garantías del PP, tras el desgaste sufrido por el caso del Yak-42 y la guerra de Irak.

En el mismo órgano de dirección se incorporan como miembros natos, sin someterse a votación, el portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Sin embargo, mientras Zaplana y el portavoz en el Senado Pío García Escudero entran en el Comité Ejecutivo como miembros natos por su condición, el portavoz en el Parlamento Europeo, Jaime Mayor Oreja, accede por vía doble al formar parte, también de la candidatura presentada por Mariano Rajoy. Por el contrario, Francisco Camps ve reforzada su presencia en los órganos de la dirección nacional del PP con su inclusión en un Consejo Autonómico de nueva creación y que junto con el Consejo de Política Exterior, suponen un cambio importante en la estructura organizativa de los populares.

En la candidatura a la Junta Directiva Nacional presentada por Rajoy sólo se incluyeron dos valencianos: el consejero de Economía, Gerardo Camps, y el secretario del PP de la Comunidad Valenciana y presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll. Ambos, uno alineado con el sector campista y el otro referente del zaplanismo, repiten. La plaza que en el anterior congreso ocupó el entonces vicepresidente del Consell, José Luis Olivas (ahora presidente de Bancaixa) se pierde.

En el nuevo reparto de poder, la presidencia del Comité Electoral Nacional queda en manos del presidente de los populares andaluces, Javier Arenas, que tradicionalmente ha mantenido unas relaciones más fluidas con Rita Barberá que con Eduardo Zaplana.

Las pretensiones del sector afín a Eduardo Zaplana, que pretendía ganar un puesto para las diputadas nacionales Susana Camarero y Macarena Montesinos, quedaron finalmente frustradas. Fuentes campistas indicaron que el objetivo del presidente de los populares valencianos había sido el de impedir que Eduardo Zaplana incrementase su poder de cara al congreso regional que tendrá lugar en noviembre, aunque sin que los zaplanistas pudiesen argumentar que habían sido laminados. La reelección de José Joaquín Ripoll en la Junta Directiva Regional permite a los zaplanistas mantener su principal referente en la Comunidad Valenciana.

En esta situación de tensión, Eduardo Zaplana se dejó ver bien poco en los pasillos durante las horas en las que Mariano Rajoy realizó sus últimos contactos para conocer las pretensiones de cada uno de los dirigentes populares. Francisco Camps, por su parte, optó -igual que Rita Barberá- por mostrarse pletórico y de buen humor por el resultado de un congreso donde consiguió convertirse en uno de los focos de atención y consolidarse como uno de los referentes territoriales del PP. "La valoración es superpositiva", sentenció Camps.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 2004