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Entrevista:ISIDRO NOZAL | Ciclista del Liberty Seguros

"El año pasado perdimos por mi inmadurez"

Aparentemente, Isidro Nozal, Guri, de Guriezo (Cantabria), 26 años, sigue siendo el mismo. Las mismas zapatillas de andar por casa, la misma actitud, la misma discreción que exhibió hace un año, cuando sorprendentemente, excesivamente, debió apechugar con la responsabilidad de ganar la Vuelta para el ONCE, debió aprender a convivir con un maillot amarillo que acabó aplastándole con su peso. También parece el mismo en la carrera, tremendo, fuerte, colocando al pelotón en fila de a uno, potente en las contrarreloj. Sin embargo, Nozal, segundo el año pasado de la Vuelta detrás de Roberto Heras, quien en el invierno, irónicamente, se convirtió en su compañero de equipo, en el líder de su equipo. Sin embargo, el invierno ha sido duro para Nozal. Duro en lo meteorológico, frío, nevado, y duro en su preparación. Y fructífero en lo personal. "Este año echo mucho de menos en el equipo a Mikel Zarrabeitia", dice Nozal, quien ayer puso a su líder, Heras, la etapa en bandeja. "No soy una persona que se confíe con mucha gente, pero con Mikel sí. Este invierno le he llamado muchas veces para contarle mi vida, y él me ha ayudado mucho, porque él vivió algo parecido en la Vuelta del 94".

"Ahora soy más fuerte psicológicamente, y lo que me venga no me caerá de sorpresa"

"Tengo un líder por encima, Heras. Pero, si aparece la oportunidad, la aprovecharé"

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Pregunta. Entonces, cuando Zarrabeitia se reveló y terminó segundo tras Rominger y por delante de Perico Delgado, le sentó muy mal la responsabilidad, de la que se defendía diciendo que no era más que "un buen globero". ¿A usted le ha dado algún consejo especial?

Respuesta. No especial. Me ha dicho que esto es así y que hay que aprender a soportarlo y a no dejar de ser uno mismo.

P. De hecho, hasta ha empezado la Vuelta subiendo bidones algún día...

R. De vez en cuando, cuando toca, toca, se baja a por botellines y no pasa nada.

P. ¿Ha cambiado mucho la vida desde el año pasado?

R. Para el equipo lo importante era el Tour, toda la preparación para ello, y nos salió un Tour muy malo. Entonces había que volcarse en la Vuelta, venir a intentar ganarla, que es lo que estamos haciendo. Creo que ya la hemos cogido el punto y ya está.

P. ¿Y personalmente?

R. Ha sido un invierno muy invernal en el norte, mucha nieve, y yo no he hecho como otros corredores que se marchan a esta zona de Valencia y Castellón. Yo me quedé en el norte y quizás no pude entrenarme lo necesario para un comienzo de temporada ideal. Pero, de todas formas, como lo primordial eran el Tour y la Vuelta, tampoco nos corría mucha prisa.

P. ¿La historia de la Vuelta de 2003, que perdió en el último instante, en la última cronoescalada, le cambió mucho?

R. No mucho. Sigo más o menos teniendo las mismas ideas del año pasado. Teniendo un líder por encima, como este año Roberto Heras, que ha venido nuevo y en quien se basa el equipo, y trabajando para él, y si me viene una oportunidad, a aprovecharla.

P. ¿Después de lo que se ha visto en la contrarreloj y en la subida a Aitana, se pueden volver a dar las circunstancias problemáticas de la Vuelta pasada? ¿Quién es el líder?

R. Problemas, no, porque somos dos bazas. Y queda mucha montaña, que es el terreno de Heras, y es la baza más segura de cara a la clasificación general, y donde, quizás, yo no puedo dar tanto. Así que mejor estar con dos bazas, que no sólo una.

P. ¿Se siente más fuerte que el año pasado?

R. Psicológicamente sí que estoy más fuerte. Lo tengo todo muy asumido y todo lo que venga no me va a caer tan de sorpresa. Si viene, ojalá.

P. ¿Ya no necesita el discurso que utilizaba el año pasado para protegerse, aquello de 'sólo soy un currante, no una estrella'?

R. No, si mañana, es un decir, me viene el jersey amarillo, dormiré más tranquilo y lo llevaré más a gusto, disfrutaré de él.

P. ¿Cómo recuerda la última semana de la Vuelta del año pasado? ¿Cómo una pesadilla? ¿Fue muy duro?

R. Después, pensándolo este invierno, creo que debería haberlo disfrutado mucho más. Fue una cosa muy bonita y si algún día, por suerte, me vuelve a suceder, la voy a disfrutar a tope. Entonces fue una responsabilidad, que no era tanta, pero que yo solo me eché encima. De los errores se aprende, y ojalá hubiera aprendido yo de ése.

P. Incluso pareció, cuando perdió el amarillo, que era una liberación para usted...

R. Sí, fue una liberación... pero creo que perdimos la Vuelta a España a causa de mi inmadurez. Si hubiera sido una persona con más veteranía, la ONCE no habría perdido la Vuelta. Si se vuelve a repetir aquella situación no pasará lo mismo.

P. Su director, Manolo Saiz, es un especialista en crisparse durante la Vuelta, entra en polémicas, pierde los nervios... ¿Cómo le afecta eso?

R. Yo paso de polémicas y batallitas. Yo vengo aquí a dar pedales, que es mi trabajo e intento hacerlo lo mejor posible. Lo otro son historias que no tienen que ver con las etapas de cada día y no me interesan lo más mínimo.

P. ¿Cree que su director tiene cabeza para estar en tantos sitios y en tantas historias a la vez?

R. Manolo, cuando se sienta en el coche, sólo tiene cabeza para lo que es la etapa. Una vez que sale del coche, se dedicará a sus problemas, a sus papeles y a las cuestiones del equipo. En el coche siempre está centrado cien por cien en lo que es la carrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de septiembre de 2004