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Una segunda tormenta derriba postes eléctricos y árboles en el área metropolitana de Valencia

El temporal inunda y destroza caravanas y coches en el cámping de El Garbí, en Puçol

El segundo día de temporal dejó ayer daños importantes sobre todo en la provincia de Valencia. La sierra de Calderona, donde hace tres semanas se produjo el incendio más importante del verano, devolvió a Nàquera los restos del fuego, y un tornado levantó vallas y arrancó de cuajo árboles centenarios. Municipios como Puçol o El Puig sufrieron destrozos importantes a causa de la piedra, que destrozó al menos 200 vehículos y dejó sin luz a miles de vecinos la noche del viernes. La virulenta descarga de agua y más de 2.000 rayos averió tres estaciones de telefonía móvil, varias eléctricas y el tráfico de RENFE en Sagunto.

La Generalitat mantiene para hoy la preemergencia por lluvias después de las desastrosas noches de los pasados jueves y viernes. La descarga de agua -más de 40 litros por metro cuadrado en media hora en El Toro (Castellón)- acompañada por aparato eléctrico se ha traducido en daños cuantiosos y episodios de miedo para algunos afectados que vieron como sobre sus caravanas, apartamentos, coches y tiendas de campaña, caían árboles centenarios o piedras de más de cinco centímetros de diámetro.

El Centro Meteorológico de Valencia considera que el fenómeno que durante dos días ha inundado bajos, ha anegado calles y amenazado barrancos es "absolutamente normal de esta época". Sin embargo, ha pillado de sorpresa a más de uno. De hecho, el propio Centro Meteorológico rebajó la intensidad de los fenómenos adversos en la tarde-noche del pasado viernes. Pero las predicciones fallaron y una tormenta de agua, aparato eléctrico y fortísimo viento descargó sobre el norte de Valencia y el sur de Castellón dejando a su paso destrozos importantes en bienes materiales y en la agricultura.

La sierra Calderona, concretamente el municipio de Nàquera, y la zona que va de Sagunto a El Puig pasando por Puçol fueron de las zonas más perjudicadas. Nàquera vio como los restos de un devastador incendio caían sobre sus casas -a pesar de los anunciados esfuerzos paliativos que reiteró el consejero de Territorio, Rafael Blasco.

Un tornado levantó de cuajo vallas de chalés, maceteros anclados a tierra, árboles centenarios que volaron sobre los tejados. "Creí que la montaña se nos venía encima; todo lo que quedó suelto en el incendio, los restos del fuego de hace un mes volaban sin control rompiendo cristales, clavándose en los coches, cerrando algunos de los caminos. Fue un horror", explicó ayer María Bou Soler, vecina del municipio. Blasco pisó el acelerador tras el fuego que arrasó 716 hectáreas de bosque el 12 de agosto pasado para que las brigadas crearan muros naturales -de los rastrojos- y se evitara que en caso de lluvia intensa la erosión desnudara la montaña y cayera sobre los vecinos. El objetivo no se ha conseguido por la fuerza del viento. Ayer, desde primera hora de la mañana, los vecinos de la localidad, así como los de Serra o Estivella, recogían los restos de una tromba que les mantuvo en vilo toda una noche mientras veían como troncos quemados se clavaban en sus jardines, ventanas y vehículos sembrando el caos.

Miguel Peralta, consejero de Justicia, acudió a Náquera para, junto a los alcaldes, explicar lo ocurrido, pero la convocatoria no fue oportunamente realizada y, a pesar del retraso, no tuvo la repercusión buscada para relatar los efectos de un desastre que el Centro de Emergencias, dependiente del director general de Interior, Luis Ibáñez, no fue capaz de anticipar el día anterior.

Mientras la Generalitat intentaba orquestar la memoria de lo ocurrido, los vecinos de Sagunto, de Nules, Vila-real, Moncofa, Almenara, L'Eliana, Burjassot, Paterna, Quart de Poblet, El Puig y Puçol trataban de achicar con o sin la ayuda de bomberos el agua que sorpresivamente inundó sus casas. Uno de los episodios más dramáticos se vivió en el cámping de El Garbí, en Puçol, donde los residentes, como relataron ellos mismos, tuvieron que levantar campamento en plena noche. Algunos se vieron sorprendidos por la caída de un árbol sobre su bungaló cuando ya estaban en la cama y salvaron su vida de milagro. En otros puntos, como Chiva, el viento arrancó varios árboles en la urbanización Olimar y uno de los barrios de la localidad permaneció sin luz entre las 12.00 de la noche y las 8.00 de la mañana, informa Begoña Navarro.

Sin luz ni móvil

Ni luz ni teléfono móvil, además de agua por todas partes, fue lo que vivieron ayer miles de vecinos del área metropolitana de Valencia. Al cierre de esta edición, Nàquera no habían recuperado aún el fluido eléctrico ni la conexión a través de móvil. Tres estaciones de telefonía dejaron de funcionar a causa de la tormenta, en la mañana de ayer, a sólo tres kilómetros de la ciudad de Valencia las comunicaciones eran inviables. En municipios como Nàquera y Serra, afectados por un tornado, volaron los postes eléctricos, arrancados de cuajo por la violencia del viento racheado. Los alcaldes de varios de los municipios afectados estudiaban anoche la solicitud de declaración de zona catastrófica por los daños materiales y de cosechas.

La diputada socialista en las Cortes Valencianas Pepa Andrés puso en duda la eficacia del sistema de emergencias, que a su entender "falla cada vez que llegan las tormentas del final del verano". Según dijo, el sistema de emergencias ante situaciones como la de esta semana "no funciona", ya que la Generalitat "se limita a establecer la preemergencia y eso no es suficiente, pues es necesario establecer un sistema de alerta". La diputada aseguró que las emergencias "se dejan en manos de los parques de bomberos, que son insuficientes en medios materiales y humanos, con lo que son incapaces de dar una respuesta adecuada ante estas situaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de septiembre de 2004

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